Hassen Balut: el diseñador que entendió que los espacios también se sienten

A veces, los caminos no son directos. Y en esa falta de linealidad, aparece lo más interesante. La historia de Hassen Balut va un poco por ahí: empezó en el cine, pero terminó encontrando su lugar en otro escenario, uno más íntimo y cotidiano, el de los espacios que habitamos.

En el décimo capítulo de la tercera temporada de Ángeles y Demonios, en charla con Angie Landaburu, se muestra cercano, reflexivo y muy honesto al contar cómo fue ese giro en su vida. Hijo de Teresa Calandra, Balut podría haber seguido un camino más previsible, pero eligió construir el suyo. El punto de quiebre llegó al descubrir el trabajo del diseñador francés Christian Liaigre. Ahí entendió que lo suyo no era solo lo visual, sino lo que pasa con las personas dentro de un espacio.

Hoy, instalado en Uruguay —país que eligió también por una cuestión de calidad de vida—, desarrolló proyectos residenciales y hoteleros de alto nivel. Entre ellos, uno de los más comentados: su participación en el nuevo Hotel San Rafael junto a Cipriani, en Punta del Este.

Pero más allá de los nombres y los proyectos, hay algo que atraviesa todo lo que hace: su forma de vivir el proceso.
“Los proyectos son como un bebé. Trabajás años y hay un solo día en el que lo ves completo… y se va”, dice. Y en esa frase hay algo de entrega, de desapego, pero también de amor por lo que hace.
Porque, como él mismo explica, “lo más importante no es el final, es el proceso”.

Esa manera de mirar también se traduce en cómo trabaja. No le interesa repetir fórmulas ni replicarse a sí mismo.
“No quiero autocopiarme. Cada cliente es distinto”, asegura, casi como una declaración de principios.

En un momento de la charla, se detiene en algo que todos, de alguna forma, vivimos: cómo cambió la dinámica de nuestras casas. Para Balut, la tecnología nos fue corriendo de los espacios de encuentro.
“El comedor tiene que volver a ser el lugar donde la familia se junta, sin tecnología”, dice, con cierta nostalgia.
Y suma, con una sonrisa que se intuye: “Odio la televisión… pero si la tengo que poner en el living, la escondo”.

También hay lugar para lo personal. Habla de su vínculo con su madre, de su elección de vivir en Uruguay y de una búsqueda más simple: tiempo, cercanía, equilibrio.

Y cuando el podcast lo invita a hablar de su lado “ángel” y “demonio”, no lo esquiva.
“El demonio es esa energía que te empuja y no te deja quedarte quieto”, reflexiona.

Tal vez ahí esté la clave de todo. En esa incomodidad que lo mueve, en esa sensibilidad que lo guía. Porque si algo deja claro Hassen Balut es que diseñar no es solo crear espacios lindos: es entender cómo queremos vivirlos.

El episodio ya está disponible en Spotify y YouTube.

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