Louis Vuitton SS26: intimidad, libertad y el arte de vivir en el Louvre

En el corazón de París, donde las paredes respiran historia, Louis Vuitton presentó su colección Primavera-Verano 2026. El escenario no podía ser más simbólico: los apartamentos de verano de Ana de Austria, reina de Francia y madre de Luis XIV, hoy parte del Museo del Louvre. Allí, entre siglos de arte y memoria, la Maison transformó la intimidad en lujo, y el lujo en un manifiesto de libertad.

La propuesta, titulada “El viaje alrededor de mi apartamento”, rompe con la noción de vestuario doméstico y lo eleva a un ejercicio de estilo personal. Piezas que hablan en voz baja, casi en confidencias, revelando la identidad de quien las viste. Es un homenaje al acto íntimo de vestirse para una misma, sin testigos ni miradas externas, como el lujo supremo de la autenticidad.

El desfile se vivió como una exploración de arquetipos, donde la moda se convierte en declaración de individualidad. Con un alto grado de libertad sartorial y una subversión de las funciones tradicionales del guardarropa interior, Louis Vuitton invita a pensar en la ropa no como una armadura social, sino como un reflejo de lo más privado y esencial.

El espacio, diseñado por Marie-Anne Derville, fue en sí mismo un viaje sensorial. Un apartamento contemporáneo armado con piezas de distintas épocas: esculturas del ceramista Pierre-Adrien Dalpayrat del siglo XIX, muebles de Georges Jacob del siglo XVIII, asientos Art Deco de Michel Dufet de los años 30, obras de Robert Wilson y hasta diseños propios de Derville. Una curaduría que trazó un puente entre siglos de gusto francés, condensando historia, modernidad y eclecticismo.

Y como en toda experiencia Vuitton, la música también jugó un rol esencial. La voz de Cate Blanchett recitaba la letra de “This Must Be the Place” de David Byrne, sobre una partitura compuesta por Tanguy Destable. Un eco poético que reforzaba la idea de hogar, de lugar propio, de viaje íntimo.

Más que una colección, Louis Vuitton propuso una reflexión sobre el vestir como arte de vivir: cortesía intrínseca hacia una misma, autenticidad como lujo supremo y la libertad de llevar nuestra verdadera esencia allá donde vayamos.

Tu opinión enriquece este artículo:

En primera persona con Ana Arocena

(Por Agustina Amorós) Para el Día de la Madre en InfoStyle traemos la historia de Ana Arocena (63), una artesana nata que no pierde de vista el negocio familiar. La mamá de Ana Elena , Victoria , Agnes  y Alexa , lleva junto a sus hijas las marcas de la familia: Actitud Sur, Sierra Mora, Agnés Lenoble y Pur Classique. Madre de cuatro mujeres emprendedoras y abuela de cinco nietos que la tienen completamente enamorada, aquí una charla de negocios con calidez maternal.

La guía anti último momento para el Día de la Madre 2026

Si sos de los que todos los años prometen organizar el regalo del Día de la Madre con tiempo… y terminan resolviéndolo a último momento, tranquilo: todavía estás a tiempo. El Día de la Madre 2026 se celebra mañana, domingo 10 de mayo y, aunque el reloj corre, aún quedan opciones con las que podés quedar increíble sin caer en el clásico “feliz día” improvisado.

El hotel del que todos hablan en el Mar Rojo (y por qué)

En un destino donde el exceso parece ser la norma y la espectacularidad compite por imponerse en cada rincón, The Red Sea Edition elige un camino distinto: el de la sofisticación silenciosa. En medio del ambicioso —y casi futurista— desarrollo del Mar Rojo, este hotel se presenta como un oasis de equilibrio, donde el lujo no se grita, se siente.

Hollywood vive de la nostalgia: ¿por qué la industria del cine dejó de apostar por nuevas ideas?

Hubo un tiempo en que Hollywood era una fábrica de riesgos. Un lugar donde aparecían historias originales capaces de cambiar la cultura pop, crear nuevos íconos y convertir a actores desconocidos en estrellas globales. Hoy, en cambio, la sensación es otra: el cine parece mirarse constantemente al espejo retrovisor. Secuelas, remakes, reboots y “revivals” dominan las carteleras mientras la industria parece incapaz —o quizás demasiado temerosa— de construir nuevas historias que generen el mismo impacto cultural.