Rodeado de nombres que ya generan culto, como Desert Rock, Shebara o Nujuma, a Ritz-Carlton Reserve, Edition —la marca creada por Ian Schrager bajo el paraguas de Marriott— se mantiene fiel a su esencia: estética depurada, atmósfera sexy y una elegancia que trasciende tendencias. Aquí, incluso en el epicentro del “más es más”, el lujo encuentra una versión más refinada, casi introspectiva.

Inaugurado hace apenas unos meses, el resort despliega su propuesta en un terreno vasto donde el tiempo parece diluirse. Entre caminos que invitan a recorrer a pie —o en boogie, si el calor lo sugiere— se distribuyen 240 habitaciones y 53 suites, muchas de ellas con acceso directo a la playa. Literalmente, abrir la puerta y pisar la arena.
La arquitectura acompaña el paisaje con inteligencia: techos altos, madera de roble clara y piedra de efecto coralino crean una sensación de frescura constante, un detalle clave en uno de los destinos más cálidos del planeta. Todo está pensado para que el entorno no abrume, sino que envuelva.

La piscina principal marca el ritmo del día, con DJ sets y cabañas que invitan a quedarse más de lo previsto. Pero es la playa la que termina conquistando: un programa de deportes acuáticos que tienta incluso a los más devotos del descanso absoluto. Y si el cuerpo pide pausa, el Mar Rojo responde con una de las experiencias de snorkel y buceo más impactantes del mundo.
La gastronomía sigue el ADN Edition: relajada pero precisa. Sabores mediterráneos —con guiños españoles— se combinan con una propuesta tan lúdica como consciente: cada plato indica el tiempo necesario para quemar sus calorías. Un detalle inesperado que, entre risas, invita a pensar dos veces antes de pedir ese extra de papas fritas.

El imperdible es Anasa, liderado por la reconocida chef saudí Basma Elkhereiji, que se posiciona como el corazón gastronómico del resort. Una cocina que conecta tradición y modernidad con una identidad clara y poderosa.
Para quienes buscan más, el cercano Shura Links abre la puerta al golf en un entorno inédito. Y al caer la noche, el verdadero espectáculo comienza: bajo uno de los cielos más puros del planeta, astrónomos locales narran historias y mitos árabes que convierten cada estrella en un relato.

The Red Sea Edition no compite por ser el más extravagante. En un destino que redefine el lujo global, elige destacarse desde otro lugar: el de la experiencia, el diseño y una sofisticación que no necesita exceso para dejar huella.
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