Te invitamos a viajar a Japón leyendo “Dorayaki”, de Durian Sukegawa

(Por Agustina Amorós) Abróchense sus cinturones porque estamos a punto de comenzar Semana de Turismo en Uruguay y en esta segunda entrega de recomendaciones literarias de InfoStyle queremos sumarte a un viaje culinario a Tokio, con una historia breve e inmensamente humana: leemos “Dorayaki”, del autor nipón Durian Sukegawa editado por Chai Editora.

Al momento de recomendar un libro mi mente siempre se debate entre ir primero hacia la trama o partir del porqué de mi recomendación. A decir verdad, suelo optar por un camino espontáneo y en base a la reacción de mi interlocutor, logro saber si es de los lectores que necesitan saber de qué va el libro para convencerse, o si confían en las emociones que intento transmitir. Al tratarse de esta sección escrita, y me veo privada de ver sus reacciones, voy a contarles ambas dimensiones. 

Antes que despegue nuestro avión, quiero detenerme en el título del libro. Dorayaki refiere a un dulce tradicional japonés. Se trata de dos bizcochos esponjosos, de consistencia similar a lo que en Occidente conocemos como panqueques, que se rellenan de una pasta dulce hecha en base a porotos rojos: azuki. A esa pasta la llaman “an”, y es uno de los protagonistas culinarios de este libro. Es un pastel que en Japón se sirve como merienda popular o dulce callejero. Lejos de ser un mero detalle gastronómico, es un elemento del libro cargado de sentido, profundamente ligado a la cultura culinaria nipona. En la novela, el acto de preparar “an” casero se vuelve un ritual que necesita tiempo, trabajo y escucha, y se siente como un modo de estar en el mundo.

En la portada de la preciosa edición de Chai –la editorial que publicó el libro por primera vez en español– se incluye una fotografía de un cerezo en flor, que además de ser un protagonista cultural de Japón es también testigo silencioso de la trama del libro. Para quienes soñamos con viajar a Japón en primavera a ver los sakuras, este es un libro imperdible. 

Ahora sí, mientras aterrizamos en Tokio, te cuento que el protagonista del libro se llama Sentaro, un hombre solitario que pasa los días trabajando en una tienda de dorayakis que está al borde de la quiebra. Allí conoce a Tokue, una anciana que intempestivamente le entrega una pasta de porotos azuki casera. Con resistencia y dándose un intercambio al principio únicamente laboral, el vínculo entre ellos se convierte en una inesperada amistad, y Tokue se dedica a enseñarle a preparar un “an” excepcional. Las historias de ambos se entrelazan acompasadas por los cambios de las estaciones, la belleza de lo pequeño, las marcas que dejan las heridas del pasado, las formas en que las personas lidian con la injusticia y el mal, y la posibilidad —tan simple como radical— de encontrar sentido en lo cotidiano.

El autor del libro, Durian Sukegawa (Tokio, 1962), será nuestro guía local. Si bien él ha escrito novelas, ensayos y guiones de películas, este es su primer libro traducido al español.  

Esta edición incluye una nota del autor donde nos revela que a sus veinte años era vocalista de una banda de rock y tenía un programa de radio nocturno. Se comunicaban jóvenes de todas partes de Japón para contarle sus dolores, penas, deseos y sueños y, él, por su parte, les preguntaba a propósito del sentido de la vida. En esas conversaciones de trasnoche se hacía palpable la doxa muy arraigada al mundo oriental de que para que la vida tenga sentido, debemos ser “útiles” a la sociedad. Durian parte de eso para construir este relato de prosa sencilla y profunda. En lo personal, hacía tiempo que un libro no me conmovía tanto. 

Una historia breve, de fácil lectura, para saborear de un tirón. Es una invitación para conocer su Tokio, caminar por sus calles, conocer el pasado de Japón y sus heridas abiertas, admirar los cerezos en cada estación y también ponernos el delantal y cocinar juntos dorayakis. 

Es una novela inmensamente sensible, cargada de cultura oriental, de rituales que llevan tiempo, de vínculos intergeneracionales, de reflexiones simples pero esencialmente filosóficas, para pensar sobre nuestro rol en la sociedad, las exigencias del mundo actual, el sentido de la vida y, sobre todo, la necesidad —cada vez más urgente y universal— de volver a conectar con otros desde un lugar genuinamente humano.

Para el vuelo de regreso a casa, si te quedaste con ganas de más, te cuento que el libro fue llevado al cine en 2015 por Naomi Kawase bajo el título “Una pastelería en Tokio”. Se encuentra disponible en Prime Video. Aquí dejo el trailer, pero te invito especialmente a que, antes, te regales el tiempo del recorrido por la lectura. La edición en español de Chai Editora, traducida por Amalia Sato, se encuentra disponible en librerías de Uruguay, Argentina, México, España y Chile.

¡Que disfrutes el viaje!

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