Cuidado: ¡ChatGPT podría ser tu próximo ex!

La reciente capacidad de interactuar por voz con ChatGPT, una función lanzada hace solo unos meses, ha generado un gran debate sobre sus implicaciones. Según OpenAI, “la posibilidad de desarrollar una conexión emocional no saludable con el sistema es muy alta”. Y es que, en un mundo donde los usuarios ya están organizando chats grupales y hasta citas a través de plataformas como Character.AI y Replika, la adición de una voz en ChatGPT podría llevar a las empresas a reconsiderar cómo manejan las interacciones entre humanos e IA.

OpenAI ha incorporado una advertencia en su sistema GPT-4 que describe los peligros potenciales de usar esta función de voz. De hecho, algunos usuarios ya han reportado que las voces pueden ser “demasiado coquetas”, lo que aumenta el riesgo de que los usuarios confíen demasiado en los chatbots, incluso cuando estos presentan información incorrecta.

Este fenómeno podría tener consecuencias más amplias, ya que muchos expertos advierten que estas interacciones pueden hacer que los usuarios dependan menos de las relaciones humanas reales. En un mundo cada vez más automatizado, la sostenibilidad de las relaciones interpersonales se pone en duda.

Es crucial que las empresas y emprendedores aborden este desafío con responsabilidad, aprovechando la eficiencia y el alcance global que la IA ofrece, pero sin perder de vista la importancia de preservar el toque humano en sus interacciones. Las relaciones entre humanos e IA están a punto de volverse aún más complejas, y cómo manejemos esta dualidad marcará el futuro de nuestras interacciones en la era digital.

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En primera con Florencia Sosa

(Por Agustina Amorós) Empresaria e inversora catamarqueña, tenía 26 años cuando la muerte de su padre la puso al frente del Grupo ECA –un servicio privado de emergencias médicas y prepaga– y de la cadena Minerva Farmacias, líderes en Catamarca. Una década después, con una carrera consolidada en negocios y una vida nómade como influencer, Florencia Sosa (34) decidió parar. Se instaló en Londres, se alejó de los medios y de las redes sociales y se adentró en una necesaria pausa introspectiva para preguntarse cómo quiere vivir —y hacer negocios— de aquí en más. En su primera entrevista en profundidad del último año, ya no escuchamos la voz de una joven catamarqueña que tomó el legado de su familia, sino la de una empresaria argentina ocupada en cuidar su salud mental mientras expande sus negocios a nivel global.