El proyecto está liderado por Sofía Gómez y Luna Urban, socias del emprendimiento, quienes eligieron instalarse en el barrio por una razón concreta: “Pocitos tiene movimiento constante, un público que consume estética de forma regular y una lógica de cercanía que es clave para este tipo de negocio”, explicaron.
No obstante, mencionaron que la decisión no fue “improvisada”, ya que tienen experiencia previa en el rubro. Ese conocimiento permitió identificar qué servicios funcionan mejor, qué valora el público y cómo diferenciarse en un mercado cada vez más competitivo. “Entendimos que no se trata solo del resultado final, sino de todo el proceso: el trato, el clima y la confianza”, señalaron.
Hoy, la demanda se concentra en servicios de uñas, con un fuerte peso del esmaltado semipermanente y el kapping, a los que se suman tratamientos como lash lifting y laminado de cejas, elegidos por su durabilidad y practicidad. “Se trata de prestaciones de alta recurrencia, que permiten generar flujo constante y fidelización”, agregaron.
Consultada sobre la diferenciación de la marca, sostuvieron que se destacan por la atención personalizada y una experiencia “más humana”. “Buscamos que cada persona se sienta cómoda, escuchada y bien atendida. Eso termina siendo tan importante como el servicio en sí”, afirmaron las socias, que ponen especial énfasis en los detalles del espacio y el vínculo con las clientas.
Actualmente, el equipo está integrado por tres profesionales, trabajando de forma coordinada y alineada con la identidad del proyecto. La organización interna y el cuidado del clima laboral son parte de la estrategia para sostener la calidad del servicio.
En esta primera etapa, el objetivo es consolidar la operación y posicionar a Mimoseate como un espacio de referencia en Pocitos, con un crecimiento controlado. “Buscamos fortalecer la marca sin resignar calidad ni experiencia”, concluyeron.
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