En primera persona con Ana Arocena

(Por Agustina Amorós) Para el Día de la Madre en InfoStyle traemos la historia de Ana Arocena (63), una artesana nata que no pierde de vista el negocio familiar. La mamá de Ana Elena , Victoria , Agnes  y Alexia , lleva junto a sus hijas las marcas de la familia: Actitud Sur, Sierra Mora, Agnés Lenoble y Pur Classique. Madre de cuatro mujeres emprendedoras y abuela de cinco nietos que la tienen completamente enamorada, aquí una charla de negocios con calidez maternal.

Las marcas uruguayas Actitud Sur, Sierra Mora, Agnés Lenoble y Pur Classique tienen el ADN de las hermanas –Ana Elena, Victoria, Agnés y Alexa– Lenoble y en InfoStyle queríamos saber más de la historia familiar que supo gestar y desarrollar proyectos tan prósperos y mujeres tan emprendedoras. Fue así que contacté a Ana Arocena para proponerle esta entrevista. Su respuesta fue inmediata: “Hola, ¿cómo estás? Soy Ana Madre, ¿querrás hablar con Ana Elena?”. Me reí al recibir esa respuesta y le dije que sí, que precisamente nos interesaba entrevistar a “Ana-Madre”. Coordinamos un día para el encuentro y al llegar no me sorprendió que Ana-Madre estuviera acompañada por sus hijas. El living de la casa de Ana está armado como casa familiar, pero funciona también como un espacio de trabajo para las cinco. Ana me cuenta que durante la semana se instala ahí, pero los fines de semana se va al campo, donde su marido se dedica a la ganadería. “Tenemos un campo en Solís de Mataojo en el que mi marido trabaja con el sistema de pastoreo Voisin. El plan del fin de semana es irnos para allá. Mis hijas están reformando una casa a un kilómetro de la nuestra y los viernes nos vamos a disfrutar de la vida de campo con los bebés”, dice Ana, que es una abuela trabajadora y presente. Mientras nos disponemos para esta entrevista, las hermanas Lenoble orbitan la conversación como buenas hijas: exigiéndole a su mamá que sea más precisa, que no se olvide de esto ni de lo otro, pero también soplándome virtudes de su mamá que ella misma desestima. Aquí, una charla con la mamá detrás del negocio. 

Contame de tu infancia…

Tuve una infancia divina, con mucho campo. Somos seis hermanos. Crecimos donde hoy es La Tahona, ahí era mi casa de infancia. Mi padre trabajaba en una empresa automotriz y, como hobby, tenía un tambo en La Tahona y una cabaña de ganado Holando. Mi madre se involucraba mucho también. Crecí rodeada de hermanos y de caballos. Me gustaba la vida de antes, era sencilla y real. 

| "Me considero una persona muy organizada y esa es la clave para pasarla bien".

¿Tenías claro a qué te querías dedicar?

Desde chiquita me gustaba mucho lo artesanal. Tengo recuerdos y fotos de mi infancia haciendo collares y anillos con cables. Siempre me gustó mucho trabajar. Mi primer trabajo fue de oficina. Después tuve a mis hijas –las tuve a las cuatro en cuatro años– y fue necesario organizarme distinto. Me considero una persona muy organizada y esa es la clave para pasarla bien. Nunca dejé de trabajar, pero lo pensaba estratégicamente, no tenía que estar a las ocho en una oficina. Me buscaba trabajos que me permitieran flexibilidad. 

En un momento con una de mis hermanas empezamos a exportar buzos de lana a Europa, especialmente en Bélgica. Llegamos a tener más de 300 tejedoras en todo el país y así me empecé a meter en el mundo de los talleres. Íbamos todos los años a Europa a llevar las colecciones. Los europeos aprecian mucho el trabajo manual, respetan y valoran el trabajo de campo. Uruguay tiene valores muy importantes para ofrecerle al mundo

| "Uruguay tiene valores muy importantes para ofrecerle al mundo".

Tuvimos muchos años exitosos hasta que a fines de los 90 empezó a cambiar mucho la industria, las hilanderías empezaron a caer, casi no conseguíamos lana y poco a poco dejamos de hacerlo.

Con los años empecé a tener mi proyecto propio. Mis hijas eran chiquitas y les compré cosas para hacer caravanas y artesanías y cuando abrí todo dije: esto es para mí. Empecé a hacer artesanías y nunca más paré. Me armé un taller en casa. Con el tiempo empecé a incursionar en cuero, a hacer carteras… Yo me considero una artesana, pero nunca pierdo de vista el negocio. Me gusta la vida de empresa, saber, aprender, que los números cierren. No me olvido del mundo.

¿Cuándo y cómo surge Actitud Sur?

Al principio empecé como Ana Arocena, Actitud Sur fue después. Muchos años tuve el taller en mi casa, y mis hijas siempre se involucraban. Agnés, desde chiquita, me decía que quería hacer eso conmigo de grande. Siempre fue muy artista. Se pasaba muchas horas metida en mi taller. Yo trabajaba mucho desde mi casa y un día se me ocurrió poner un local/taller en la calle Rostan. Agnés estudió unos años arquitectura y luego se volcó de lleno al diseño. Con el tiempo mis hijas se fueron sumando una a una. Decidimos montar una tienda en la casa familiar, donde crecieron mis hijas. Al principio atendíamos clientas ahí, a medida que ellas se fueron sumando hicimos en el garaje una boutique chiquita, que tuvo mucho éxito, que fue tomando cada vez más terreno hasta que el local lo tomó todo. Ana Elena estudiaba gestión agropecuaria y trabajaba en una multinacional en el WTC, siempre estuvo muy atenta a lo que nosotras hacíamos. Nos fuimos asociando de a poco. Victoria estudiaba psicología y trabajaba en la tarde en otra empresa, hasta que en un momento le pedimos que se venga con nosotras, la necesitábamos. Lo mismo pasó con Alexa. Hoy estamos las cinco en la empresa y es divino.

¿Qué rol ocupa cada una en la empresa?

Lo que me parece más original es que yo soy socia de mis hijas. No fue algo que hice yo sola y ellas se sumaron, ni tampoco soy la cabeza de la empresa. Somos las cinco socias. Cada una tiene su rol, pero nos involucramos todas en todo. En diseño nos centramos más que nada Agnés y yo, y un poco también Ana Elena. Aunque nos gusta que las demás también participen de las reuniones de diseño. Victoria está enfocada en recursos humanos y lo administrativo. Hoy somos un equipo de 30 personas y en temporada un poco más. Alexa se encarga de los locales y también de la línea de Pur. Ana Elena es marketing y comunicación. Esos son los roles a nivel general, pero nos involucramos y nos apoyamos en todo. Escuchamos y respetamos los pálpitos y las decisiones de cada una, pero debatimos mucho entre todas. Trabajamos con mucha libertad. 

Yo tengo el doble papel de madre y de socia, y por momentos prefiero callar para no coartar sus decisiones. Ellas me hacen crecer mucho a mí. Si mi opinión es aceptada demasiado rápido, siento que las estoy influenciando. Me gusta que ellas puedan tomar el camino que les parezca mejor. 

Está bravo el mundo hoy y me gusta que en esta empresa se sienta que hay una madre. Que haya una contención maternal en la empresa me parece muy lindo, no me quiero perder ese rol. Nos llevamos muy bien. Tenemos buena comunicación, somos muy cuidadosas y parecidas entre nosotras. Las discusiones duran menos de un minuto y al segundo ya está todo como si nada hubiera pasado. La confianza entre hermanas es clave… 

| "Lo que me parece más original es que yo soy socia de mis hijas".

¿Qué decisiones de tus hijas han sido determinantes al negocio?

Es una empresa que no se queda quieta. Mis hijas son muy activas y creativas. El hecho de trabajar en familia hace que el tema esté siempre, el ocio creativo nos hizo crecer mucho. Nosotras no le dedicamos ocho horas a nuestra empresa, le dedicamos el día entero. 

| "Hago el ejercicio constante de buscar el eje y saber qué es lo importante".

Siempre fue muy divertido.

Ana Elena tiene grandes ideas a nivel de marketing. Fue quien inventó la venta a ciegas. En plena pandemia, un proveedor nos entregó una bota nueva que era parecida a nuestro modelo todoterreno. Cuando estábamos pensando cómo lanzarla, a Ana Elena se le ocurrió venderla a ciegas. Solo dijimos que era un calzado parecido al modelo anterior, pero la gente compraba sin saber qué le iba a llegar. Para nosotras era una locura, pero decidimos probar y ver qué pasaba. No paraban de venderse. Tuvimos que cortar la venta por falta de stock. Con el tiempo hicimos como seis o siete ediciones de la venta a ciegas. Pipe Stein, un referente en comunicación, la pone como ejemplo en sus clases. Mis hijas son mucho más elevadas, creativas y modernas que yo y eso me encanta. Aprendo todos los días. 

| "Yo me considero una artesana, pero nunca pierdo de vista el negocio".

¿Qué es lo mejor de trabajar en familia?

Tener una empresa familiar para nosotras es un privilegio. Tenemos el lujo de apoyarnos unas con otras. Si a una se le enfermó el bebé y no puede hacer tal cosa, va otra. Compartimos criterios, estamos mimetizadas, sabemos que podemos suplir el trabajo de la otra. Somos muchas y eso lo valoramos como un regalo.

Me importa mucho cuidarnos. Como mamá veo cómo está el mundo, las competencias, el burnout. Hago el ejercicio constante de buscar el eje y saber qué es lo importante. Las cosas mal llevadas te pueden enfermar hoy en día. 

| "Mis hijas son mucho más elevadas, creativas y modernas que yo y eso me encanta".

Hablemos de los puntos de venta, han crecido mucho en el último tiempo…

Estamos en Carrasco en donde fue la casa familiar, que hoy está completamente dedicada a la tienda. Tenemos un local precioso en calle 20 de Punta del Este que fue un sueño armarlo. Lo hicimos a nuestro gusto, fue una obra súper linda. Lo pensamos como un local para todo el año, con una decoración atemporal y nos encantó el resultado. 

Hace dos años tenemos en José Ignacio un local divino que buscamos mantener el espíritu de balneario de playa de época. Ese local tiene mucho foco internacional. Nos sorprende constantemente las cosas que suceden con ese local. Nos llegan propuestas y clientes increíbles. Es una gran vidriera al público internacional. Solemos abrir solo en temporada, pero el local está montado todo el año. Nos ha pasado que nos llamen porque hay un casamiento en José Ignacio y la gente busca gaucho chic, abrimos puntualmente para eso y de repente tenemos 100 extranjeros en nuestro local… Es un local muy divertido, que nos abre muchas puertas. Uruguay siempre es nuestra prioridad.

| "Próximamente se viene un desfile en Buenos Aires".

¿Y a nivel internacional?

Estamos en un showroom en Madrid. Siempre estamos abiertas a lo internacional. Tenemos el mundo entero para recorrer, pero también queremos ir a paso seguro. Hemos crecido mucho en la región... próximamente se viene un desfile en Buenos Aires. Nos gusta ser cautelosas, pero a la vez saber mandarnos a lo grande. No estaría mal una boutique en París. Nos gusta soñar alto.

¿Algún proyecto con el que sueñes?

Sueño con el proyecto de tener una guardería para los chiquitos de todas las mujeres de la empresa. Tenemos un equipo de gente joven, por lo que soy un poco madre de todas. Para todas es difícil conjugar la vida laboral con la familiar, es bravo organizarse, y soñaría con un lugar donde los hijos de todas estén cuidados mientras ellas pueden desarrollarse profesionalmente. Muchas madres tienen que trabajar y les es durísimo compatibilizarlo con la maternidad. No me gustaría que las mujeres se priven de ser madres por ese motivo. Si puedo hacer algo para facilitar la organización, quiero cumplir ese papel. Me encantaría ocuparme para lograr esa idea. Hace tiempo que lo tengo en mente y ya lo vamos a lograr.  

| "Sueño con el proyecto de tener una guardería para los chiquitos de todas las mujeres de la empresa".

Ping pong con Ana Arocena:

  • Una película: Lo que el viento se llevó
  • Un libro: “O llevarás luto por mí”, de Dominique Lapierre
  • Un hábito: El mate
  • Tu lugar en el mundo: Donde está mi familia

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