En primera persona con Valentina Barrios

(Por Agustina Amorós) Desde hace más de dos décadas vive de grabar comerciales de publicidad. Filmó hasta el cansancio piezas comerciales para todas partes del mundo. Se formó como actriz. Hizo cine, teatro y televisión. Desde 2016 conduce el programa Mejor con música en Canal 10. Es mamá de Sur (2) y en pocas semanas dará a luz a su segunda hija, Amelia. Conversamos con Valentina Barrios, la actriz y comunicadora que afronta con alegría cada nuevo rol. 

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Llego puntual al café donde pactamos encontrarnos y mi entrevistada ya llegó. Me recibe con su sonrisa de publicidad, lista para comenzar. A Vale la conozco hace muchos años del medio –donde somos pocos y nos conocemos todos– y su actitud es la misma de siempre: alegre, siempre lista para trabajar y atenta al siguiente paso a dar. 

Hacemos malabares para ponernos al día rápido. Me cuenta que en 2018 se enamoró de un flechazo de Asdrúbal, un argentino viviendo en Uruguay. Paradójicamente, en ese momento ella era una uruguaya viviendo en Argentina. Por lo que mudanza internacional de por medio, se instalaron juntos en Montevideo. La boda estaba próxima a celebrarse cuando la llegada del coronavirus los obligó a cancelar. Práctica y resolutiva, como buena Virgo, supo adaptarse a la nueva realidad y poco tiempo después nació Sur, su primer hijo. “No descartamos que la boda suceda más adelante. El orden de los factores no altera el producto”, dice mirándose la panza. Su embarazo de ocho meses nos devuelve al presente: en pocas semanas nacerá Amelia, su segunda hija. 

De las ganas de ponernos al día hablamos de todo al mismo tiempo, cambiamos rápido de un tema a otro, las preguntas y respuestas se nos entrelazan. Es que su carrera como actriz y comunicadora es muy nutrida: está constantemente formándose, adaptándose al mercado y analizando el próximo movimiento. Así nos adentramos a esta charla de trabajo, amores y futuros próximos. 

Durante más de una década trabajaste mucho en el rubro audiovisual, ¿qué te llevó a trabajar en publicidad? ¿Cómo construiste tu carrera? 

Siendo muy chica, a mis 14 años, le dije a mi mamá que quería desfilar. Fue algo inesperado, yo era muy tímida y de la nada me quise presentar a un certamen. Había algo que me atraía –y analizándolo hoy– creo que tenía que ver con la validación externa. Tal vez necesitaba la aceptación de un jurado. Salí ganadora y a partir de esa experiencia entré en una agencia de modelos, Diego Ríos, con la que sigo trabajando hasta hoy. Fue en uno de mis primeros castings que conocí a Bruno Aldecosea, director de Stage Casting. El llamado era para un comercial para Puerto Rico que tenía una carga actoral importante. Yo no tenía ninguna experiencia y creo que él vio algo en mí, me dirigió, me ayudó y me hizo repetir el casting hasta que logramos la escena. Quedé para esa publicidad y a partir de ahí me empezaron a llamar mucho para comerciales. En ese momento se estaban grabando en Uruguay muchos servicios (publicidades para el exterior), que generalmente son cachés muy buenos. Me elegían para todo el mercado latino. Trabajé mucho para Puerto Rico, México, Brasil y Estados Unidos. En el mundo de los casting recibís más “no” que “sí”. Hay rachas, períodos de mucho trabajo y otros que baja. Es un rubro muy particular, ganar un casting no depende solo de vos, varía de si vas con el perfil que están buscando, qué tan bien lográs la escena en el momento del casting… Yo nunca dejé de insistir y trabajé mucho. Arranqué a  mis 15 años y hasta los 30 filmaba un promedio de entre uno y dos comerciales al mes. En 2014 firmé contrato de imagen con Cash y hace diez años seguimos trabajando juntos. 

Te convertiste en una de las actrices publicitarias más activas del medio. Después fuiste acompañando los cambios de los medios tradicionales hasta pasar al mundo de los influencers. Hablemos de las diferencias entre esos rubros…

Tenés razón, es una especie de continuación que acompaña los cambios en los medios; pero en esencia son mundos muy distintos. Se dice que a los actores nos pagan por esperar. Los rodajes son jornadas larguísimas donde por ahí actuás solo diez minutos. El resto es esperar mientras se prepara el set, iluminan, enfocan, te retocan hasta el más mínimo detalle. Tal vez ahora cambió un poco, pero en su momento el universo publicitario pretendía alcanzar la perfección. Tenías que estar extremadamente prolijo, se retocaba el pelo y maquillaje constantemente, no podía asomarse un bretel, verse una mínima arruga, salirse de lugar ni un solo pelo. Te sentís un maniquí y por momentos se siente un poco vacío. Los actores tenemos muy poca información de cómo se construye el relato. No vemos el resultado final hasta que sale al aire. A pesar de eso, es un trabajo que se paga muy bien y es muy divertido. 

Las redes siguen creciendo y cambian muy rápido. Hay miles de formas de trabajar con marcas, a veces se acerca la marca directamente, otras es a través de una agencia de comunicación, pero en definitiva sos vos con la marca. Tu rol es comunicar, grabar, pensar creativamente, editar, publicar, gestionar el pago, todo. Es muy distinto y también me encanta. Puedo decir que recibo muchas propuestas, no todas se concretan porque me encargo de recomendar productos que realmente uso y me gustan. No es publicidad tradicional donde yo hago lo que me dice un director y de repente ni siquiera probé el producto. En redes soy yo misma, con las cosas que uso en mi día a día. Participo de todas las decisiones y me importa sentirme cómoda. 

Viviste unos años en Argentina y si bien mediáticamente el centro fue tu relación con Gastón Pauls, me interesa preguntarte por tu experiencia en la formación actoral. Buenos Aires simboliza un gran salto para los artistas. Se filma mucho y de muy buena calidad. Me encantaría saber más de esa experiencia. 

Sí, con Gastón filmamos una película uruguaya que se llamó El Sereno, dirigida por Joaquín Mauad y Oscar Estévez. Fue mi primera experiencia en un protagónico de cine y fue un sueño cumplido. Nos conocimos a partir de esa película y actuar con una persona con tanta trayectoria fue un proceso inmenso de aprendizaje. A partir de nuestra relación me mudé a Buenos Aires. Allá hay mucho trabajo, muchas escuelas, mucho teatro. Suceden muchas cosas interesantes. Hice improvisación en la escuela de Alejandro Catalan y también estudié clown en Espacio Aguirre. Lamentablemente mi trayectoria en cine se quedó en eso, no se concretaron otros proyectos. Filmar cine nacional es como ganar una lotería. Depende de muchísimos factores. Con mis embarazos tampoco puedo cumplir con las exigencias de los rodajes eternos, con la lactancia decidí no ir a ningún casting que requiera rodaje nocturno… Hoy me toca poner en la balanza mi vocación, con el desgaste físico y el tiempo que lleva, que vale mucho. Pero soy paciente, me encantaría volver al cine cuando sea el momento. Mientras tanto, me estoy enfocando más en el teatro. Este verano estuve todo enero en Punta del Este actuando en Teatro Short, con obras de quince minutos. Fue una experiencia muy linda. 

Además de tu faceta como actriz y comunicadora, también sos licenciada en psicomotricidad. ¿Te gustaría volver a ejercer? 

Sí, me es imposible desprenderme de esa faceta. Cuando te formas en algo, lo tenés totalmente incorporado. Hice la licenciatura en psicomotricidad en la Udelar y ejercí durante seis años. Cuando me fui a vivir a Buenos Aires intenté revalidar el título, hice varios trámites, pero fue muy complicado. Decidí concentrarme en mi formación como actriz, hacer castings, aprovechar todo lo que sucede en Argentina para los actores y dejé mi otra faceta para más adelante. 

Me gustaría volver a acercarme a la psicomotricidad desde otro rol. Los formatos educativos cambian, se reinventan. Como madre siento que hay una necesidad muy grande de generar redes. Armar una comunidad donde compartir experiencias, tips, datos, contactos. Hay mucha información valiosa disponible. Hay cosas que por mi formación me salen naturalmente… Cómo estimular al bebé, qué es esperable que haga según su desarrollo, todo el proceso de alimentación. Como mamá y psicomotricista me encantaría desarrollar esos espacios, trabajarlo con equipos interdisciplinarios. Seguramente más adelante le dedique tiempo a ese proyecto…