Desde esa idea nace La Juntada, el nuevo ciclo itinerante de Nieto Senetiner, una propuesta que busca sacar al vino de los códigos más tradicionales para llevarlo hacia un territorio mucho más contemporáneo: el de las experiencias, la gastronomía y, sobre todo, las personas.
Para inaugurar el ciclo, la bodega eligió un escenario que difícilmente podía pasar inadvertido: HAN, el restaurante de Pablo Park, recientemente distinguido con una estrella Michelin y convertido en el primer restaurante dedicado a la cocina coreana en recibir este reconocimiento en Argentina.
La elección de HAN no fue casual. Si La Juntada propone conectar mundos diferentes, la cocina de Park parecía el punto de partida perfecto. Su propuesta toma sabores y técnicas profundamente ligados a Corea y los reinterpreta desde Argentina, jugando con fermentaciones, fuego, producto local y una mirada contemporánea.
Allí, el vino dejó de ocupar simplemente el lugar de acompañamiento para entrar en conversación con cada plato.
La experiencia fue pensada como un recorrido de maridajes en el que diferentes etiquetas de Nieto Senetiner se encontraron con la cocina de Park buscando afinidades, pero también contrastes inesperados. Porque quizás una de las partes más interesantes de sentarse a una buena mesa sea precisamente esa: probar algo que no necesariamente hubiéramos elegido por nuestra cuenta.
Y hubo otro detalle que habló de cómo están cambiando las formas de consumir y disfrutar del vino. El maridaje incorporó etiquetas del portfolio 0% de Nieto Senetiner —Chardonnay, Malbec Rosé y Brut 0%—, parte de la única línea de vinos sin alcohol de Argentina.
Más que una alternativa, su presencia dentro de la experiencia funciona como una señal de época: la mesa contemporánea admite diferentes maneras de brindar. El nombre del ciclo explica buena parte de su espíritu. Juntar.
Juntar a quienes hacen el vino con quienes imaginan la cocina. Juntar una etiqueta con un plato que quizás, a primera vista, nadie hubiera pensado combinar. Juntar amigos, invitados, cocineros y enólogos. Y hacer de ese encuentro algo que pueda trasladarse de un restaurante a otro, cambiando de protagonistas y de sabores en cada edición.
“La Juntada es una forma contemporánea de encontrarnos y conectar distintos mundos. Es reunir personas, vinos, gastronomía y diferentes maneras de disfrutar, con Nieto siempre en movimiento”, explicó Santiago Mayorga, enólogo de Nieto Senetiner.
Y probablemente ahí esté la clave del proyecto: el vino entendido menos como protocolo y más como punto de encuentro.
La primera edición reunió también a invitados como Andrés Gil, Ludovico Di Santo, Cochito López y Natalia Graciano, que acompañaron el debut del ciclo y fueron parte de una noche atravesada por platos, copas y conversaciones.
Pero más allá de los nombres propios, La Juntada parece conectar con algo que viene sucediendo en la gastronomía, la moda y el lifestyle: el regreso de las experiencias con sentido. Ya no alcanza únicamente con probar un gran vino o reservar una mesa en uno de los restaurantes del momento. Lo interesante está en la historia que se construye alrededor.
Nieto Senetiner parece haber entendido ese cambio. Con La Juntada, la bodega abre un ciclo que promete moverse por diferentes cocinas, chefs y universos gastronómicos, manteniendo una constante: el vino como excusa para acercarnos.
Porque al final, entre una estrella Michelin, una copa de Malbec, un plato inesperado y una larga sobremesa, lo verdaderamente memorable sigue siendo con quién compartimos la mesa.