Las redes sociales van a juicio: un caso histórico por diseño adictivo que podría cambiar la protección de menores

En una sala del tribunal federal de Los Ángeles arranca la próxima semana un juicio que promete marcar un antes y un después en la relación entre menores y plataformas digitales. El pleito contra gigantes como Meta y Google —y por extensión contra TikTok, Snapchat y YouTube— plantea que sus productos fueron diseñados para crear hábitos adictivos que llevaron a jóvenes a la depresión, la autolesión y, en casos extremos, al suicidio.

El expediente que sirve de punta de lanza es el de K.G.M., una joven de 20 años cuya demanda fue seleccionada como juicio bellwether entre los más de 1,600 reclamos presentados en todo el país. En circunstancias parecidas, familias como la de Annalee Schott —adolescente de Colorado que batalló con ansiedad y dependencia de redes antes de suicidarse en 2020— han llevado su dolor a los tribunales con la esperanza de respuestas y cambios estructurales.

Los abogados de los demandantes evitan centrarse en contenidos concretos para sortear la Sección 230, la norma que hasta ahora ha protegido a las plataformas de responsabilidad por los materiales subidos por terceros. En su lugar sostienen que las decisiones empresariales —funciones como la reproducción automática, el desplazamiento infinito y algoritmos diseñados para maximizar el tiempo de uso— constituyen prácticas negligentes que priorizan el negocio por encima de la salud infantil.

"Es un momento que se nos debe para obtener respuestas de estas empresas sobre cómo diseñaron estas plataformas para hacer adictos a nuestros hijos", declaró Lori Schott, madre de Annalee, en declaraciones recogidas por medios nacionales. Para los demandantes, este litigio busca exponer documentos internos y testimonios de ejecutivos que demuestren el conocimiento previo de los riesgos.

Las empresas niegan las acusaciones. Portavoces de Google y Meta subrayan su trabajo con expertos en salud mental, la implementación de protecciones para adolescentes y herramientas para padres. Anticipan además que la defensa se centrará en la causalidad —sosteniendo que fueron contenidos de terceros los que provocaron daños— y en las protecciones constitucionales vinculadas a la moderación de contenidos.

Para los juristas, el debate legal será complejo: deberán dilucidar no solo si existió negligencia, sino si conceptos como "adicción a las redes sociales" cuentan con reconocimiento médico y jurídico suficiente como para fundar responsabilidades. Expertos en derecho recuerdan que la Sección 230 podría seguir siendo un escudo poderoso si los diseñadores de plataforma pueden argumentar que sus decisiones están íntimamente ligadas a la difusión de contenidos de terceros.

El juicio de K.G.M. es el primero de hasta 22 procesos bellwether previstos en Los Ángeles. Un fallo favorable al demandante podría presionar a las tecnológicas a negociar acuerdos millonarios y, más importante, a reformar diseños y políticas para priorizar la seguridad de menores. Asimismo, podría avivar la discusión legislativa en los ámbitos estatal y federal.

Aunque la evidencia científica sobre efectos generalizados de las redes en la salud mental es compleja y matizada, para muchas familias la experiencia es concreta y devastadora. "Ya ganamos", dijo Lori Schott sobre el hecho de que el caso llegue a juicio: para ella y otras madres, el proceso es tanto legal como simbólico, una instancia pública donde exponer cómo el modelo de negocio digital puede afectar vidas jóvenes.

El veredicto y las pruebas que afloren en este proceso no solo tendrán consecuencias legales: podrían redefinir el diseño de las plataformas, las obligaciones corporativas y las protecciones reales para una generación que crece con las pantallas como espacio central de socialización. Para muchos padres y especialistas, el mundo está ante una oportunidad para traducir ese debate en reglas claras que pongan a los menores por delante del tiempo de permanencia en pantalla.

En primera persona con Nani Kesman

(Por Agustina Amorós) La hija de Kesman, la que trabajó décadas como productora de televisión, la mamá de Franco, la que se reinventó a los 40. Hoy, a sus “casi 50” Nani es yogui, instructora de Ashtanga Vinyasa. Da clases presenciales en Pocitos y Carrasco, y este septiembre nos invita a viajar a Formentera, a conocer un paraíso a través del yoga y el encuentro humano. En InfoStyle te invitamos a inhalar por la nariz y a sumergirte en esta charla profunda con Nani Kesman.

La caída capilar no empieza en el pelo

La caída del pelo dejó de entenderse únicamente como una cuestión estética para convertirse en una consulta médica cada vez más frecuente. Detrás de un cabello debilitado, afinado o con pérdida de densidad, muchas veces existen procesos hormonales, inflamatorios o metabólicos que el cuerpo intenta manifestar a través del cuero cabelludo.

Kika Vargas volvió a Bogotá Fashion Week y convirtió la pasarela en una obra de arte contemporánea

Bogotá volvió a vestirse de autor. Y no podía haber mejor forma de inaugurar una nueva edición de Bogotá Fashion Week que con el regreso de Kika Vargas, una de las diseñadoras latinoamericanas que mejor entendió cómo convertir la artesanía en lujo contemporáneo sin perder identidad. Diez años después de su última participación en la plataforma, la diseñadora colombiana volvió a la pasarela con SS/Resort 27, una colección que se movió entre la teatralidad, la nostalgia y una sofisticación casi escultórica.

La colección más humana de Bogotá Fashion Week llevó la firma de Lyenzo

En una Bogotá Fashion Week atravesada por el espectáculo, las estrategias comerciales y el exceso visual, hubo una colección que logró algo mucho más difícil: emocionar. Y sí, tenemos que decirlo. El desfile de Lyenzo fue el favorito de InfoStyle. No solo por la estética impecable o por el trabajo artesanal —que fue extraordinario— sino porque pocas veces una pasarela logra sentirse tan íntima, tan vulnerable y tan honestamente humana.

Bogotá Fashion Week o cómo Colombia se convirtió en el nuevo hotspot fashion de Latinoamérica

Bogotá tiene algo que está pasando. Se siente en las calles, en la energía de su gente, en los cafés llenos después de las seis de la tarde y, sobre todo, en la manera en la que la moda hoy atraviesa la ciudad. Esta semana, Bogotá Fashion Week terminó de confirmar lo que muchos ya venían diciendo en voz baja: Colombia está viviendo uno de los momentos más interesantes de su historia fashion.