Moda, cultura y poder femenino: Mango inauguró su primer Ciclo de Lectura en Uruguay

El pasado jueves 12 de junio, Mango presentó la primera edición de sus Ciclos de Lectura, una iniciativa que busca tender puentes entre la moda, la cultura y el empoderamiento femenino. El encuentro se llevó a cabo en el histórico Club Uruguay, en un formato íntimo y cuidadosamente curado, pensado para conectar desde lo esencial: las palabras, las historias y la fuerza de lo femenino.

Durante la tarde, clientas, referentes de la cultura y amigas de la marca compartieron una experiencia distinta, marcada por la calidez, la reflexión y el deseo de pausar la rutina para reconectar con lo profundo. La propuesta fue guiada por la periodista cultural Alejandra Pintos y tuvo como autora invitada a Mercedes Cosco, cuyas palabras resonaron con sensibilidad y compromiso.

A través de lecturas y una conversación abierta, el evento invitó a pensar en las múltiples maneras en que las mujeres transforman el mundo desde sus relatos, decisiones y miradas. Fue una celebración de las voces visionarias que inspiran, construyen comunidad y desafían narrativas.

La moda, en este contexto, se presentó no solo como una forma de expresión estética, sino también como un vehículo para generar encuentros con sentido. Esta primera edición del Ciclo de Lectura reafirma los valores que Mango impulsa a nivel global: autenticidad, inspiración y un compromiso profundo con el poder de lo femenino.

Presente en Uruguay desde 2021, la marca continúa apostando a generar espacios de diálogo y construcción colectiva. Experiencias como esta demuestran que vestirnos también puede ser una forma de encontrarnos, de escucharnos y de crecer juntas.

Tu opinión enriquece este artículo:

En primera con Florencia Sosa

(Por Agustina Amorós) Empresaria e inversora catamarqueña, tenía 26 años cuando la muerte de su padre la puso al frente del Grupo ECA –un servicio privado de emergencias médicas y prepaga– y de la cadena Minerva Farmacias, líderes en Catamarca. Una década después, con una carrera consolidada en negocios y una vida nómade como influencer, Florencia Sosa (34) decidió parar. Se instaló en Londres, se alejó de los medios y de las redes sociales y se adentró en una necesaria pausa introspectiva para preguntarse cómo quiere vivir —y hacer negocios— de aquí en más. En su primera entrevista en profundidad del último año, ya no escuchamos la voz de una joven catamarqueña que tomó el legado de su familia, sino la de una empresaria argentina ocupada en cuidar su salud mental mientras expande sus negocios a nivel global.