Es socio en Montevideo Models Management, una agencia high fashion fundada en 2005 por un italiano, que años después se asoció con este uruguayo: un chico de Paysandú que hace 21 años entró a trabajar como asistente en MMM y solo tuvo un trabajo, ya que su carrera fue en ascenso constante. Se instaló años en Buenos Aires y São Paulo, para aprender de la industria en los epicentros más importantes de Latinoamérica. Sabe moverse por las capitales de la moda con experticia, tiene contactos en todo el mundo y se propone llevar el talento uruguayo a lo más alto de la industria de la moda mundial.
Contactamos a Facundo en plena zafra laboral. En este momento está sucediendo lo que en moda se conoce como el circuito de las “big four”, ese momento del calendario en que los diseñadores presentan sus colecciones en las principales capitales de la moda. El orden del circuito es: Nueva York, Londres, Milán y París. En este preciso momento, varias modelos uruguayas representadas por Montevideo Models están haciendo historia en las pasarelas más competitivas del mundo. Aun así, Facundo busca un hueco en su agenda y nos recibe para la entrevista.
Mientras se celebra el último día de la Semana de la Moda en París –la cúspide de la alta costura y el cierre del circuito– yo subo las escaleras de un edificio antiguo del centro de Montevideo, para llegar al estudio de MMM. La agencia, de ventanales amplios y decoración minimalista, se parece a todas las agencias de modelos del mundo. Facundo, en cambio, me sorprende de entrada. Tal vez mi prejuicio me llevaba a imaginar un agente histriónico y una oficina snob y caótica, como en las películas, pero olvidaba un detalle crucial: esta es una agencia de modelos en Uruguay. Camila y Pía, bookers de la agencia, trabajan en silencio para darnos espacio para la charla. Facu, por su parte, es muy reservado. Apasionado por su profesión, deja notar que sabe mucho de la industria. La agencia representa entre 100 y 120 modelos de Uruguay, Brasil y Argentina. “El 90 % son modelos uruguayas, porque me tira el paisito”, dice. Todo lo que refiere a su vida personal, es con reserva.
Es el mayor de tres hermanos y es oriundo de Paysandú. “Puedo estar hablando con un cliente importante de Nueva York, mientras riego las plantas en el patio de la casa de mis padres”, se ríe. Me cuenta que vive en Parque Rodó, que le interesa mucho la psicología, que entrena fuerte y a diario, que ama las plantas, el orden y los libros. Hace más de un año está en pareja y aunque le gusta vivir en Montevideo, es cierto que lo encuentra chato para la industria en la que se mueve. Aquí, todo lo que queremos saber del mundo de las modelos en nuestro país.
| "La gente siempre va a necesitar vestirse y el ser humano vive aspiracionalmente".
¿Tenés recuerdos de tu primer contacto con el mundo de la moda?
Crecí muy lejos de la moda y muy cerca del campo. Somos de Paysandú y nuestro plan favorito era jugar en el campo de mis abuelos. Tuve una infancia muy Heidi: entre montes de eucaliptos, nidos de gansos y asados en el campo. Cuando tenía 15 años vi el videoclip de la canción “Freedom” de George Michael, en el que aparecen muchas supermodelos. Tengo el recuerdo patente de ver en la pantalla a Christy Turlington y pensar: ¿cómo será trabajar en eso? Era la época de MTV y empecé a prestar mucha atención al beauty, el arte, y a la belleza en general.
¿Cómo se fundó Montevideo Models Managment?
La fundó Luca Della Torre, mi actual socio. Luca es italiano, milanés, y hace 35 años se dedica a la industria de la moda. Luca arrancó trabajando en el team de Gianni Versace en los años 90, trabajó también muchos años en Roberto Cavalli con finanzas y todo el manejo internacional de la marca. Conoce a fondo la interna de la industria de la moda. Le gusta viajar, conocer el mundo, y siempre lo atrajo Latinoamérica. En uno de sus viajes, a principios de los 2000, vino a Punta del Este y fue a un desfile de Pancho Dotto. Se dio cuenta que en Uruguay no existía una agencia high fashion y se volvió a Italia pensando en fundar una. Decidió hacer un estudio de mercado, armar un equipo, y en 2004 fundó MMM con la idea de exportar belleza latina.
¿Cómo fue que llegaste a Montevideo Models?
Yo acababa de mudarme a Montevideo a estudiar Bioquímico Clínico en la Universidad de la República. Mis padres me sostenían económicamente para que yo pudiera dedicarme a estudiar, pero yo siempre fui muy autónomo y me costaba pedirles dinero, por lo que decidí buscarme un trabajo mientras estudiaba. Mandé CVs a todas partes, entre ellos a un llamado a asistente en Montevideo Models. Apenas pisé las oficinas, que en ese momento era un piso 11 frente a Plaza Independencia, quedé maravillado con este mundo. Estuve unos meses aprendiendo cómo se manejaban los clientes, qué es una modelo comercial y una high fashion, cuáles son las diferencias, qué es una polaroid, un fitting, cómo son las temporadas, las diferencias entre colecciones haute couture y prêt-à-porter, cómo funciona la industria. A los pocos meses de trabajar como asistente me ofrecieron trabajar como booker. Yo tenía muchas ganas de aprender y de crecer pero en paralelo seguía estudiando en la Facultad de Química. Me acuerdo de estar rindiendo un parcial, haciendo el proceso de cristalización de una bacteria, y verme en el laboratorio y decir ¿qué hago acá? ¡Yo quiero mundo! Fue un proceso decirles a mis padres que quería dejar la facultad para dedicarme a la moda, que en ese momento era una industria casi inexistente en Montevideo, mucho menos en Paysandú. Mi madre me dijo que si me hacía feliz, me apoyaba. Fue ella la que me ayudó a convencer a mi padre.
¿Cómo se fue dando tu trayectoria en la agencia?
Luca dirigía la agencia desde Italia, estaba presente vía llamada y mail. En su primer viaje a Montevideo, cuando nos conocimos, me dijo que veía algo especial en mí. Quería que yo me quedara fijo en la empresa para focalizarme y entender mejor la industria. En 2006 me dijo que Uruguay tenía un perfil demasiado chato en moda, lo veía todo muy comercial, por lo que me ofreció que me instalara en Buenos Aires para aprender más. Buenos Aires siempre estuvo muy conectado con Milán, por lo que era el salto más cercano para mí. Otra vez tuve que decirles a mis padres que cambiaba el rumbo, pero esta vez ya era distinto: me iba con un sueldo, con respaldo de empresa. Y para mi sorpresa, me apoyaron muchísimo. “Es acá al lado”, me dijo mi padre. Está más cerca de Paysandú que Montevideo. ¡Tenía razón!
Imagínate para un chico de Paysandú, instalarse en Buenos Aires, una mega ciudad. El objetivo era conocer clientes, aprender del mercado, dar a conocer a Uruguay y a las modelos de acá. Era un chico de Paysandú, de 20 años, que iba a representar a las modelos de Uruguay. Sin oficinas, sin equipo. Solo con Uruguay en el bolsillo. Viví cinco años allá, que fueron de mucho crecimiento para Montevideo Models. Me dijeron muchas veces que no, pero conocí a colegas con los que hoy colaboramos constantemente. Me quedé enamorado de Buenos Aires, hoy es una de mis ciudades favoritas del mundo. Me encanta la estética de los argentinos, su buen gusto, los teatros llenos los fines de semana, ese gusto por el buen vivir.
Después me fui a vivir a São Paulo, la selva de cemento. ¡Es realmente monstruosa! Imagínate caminar por la Avenida Paulista, donde están todas las grandes empresas internacionales, ver empresarios de todas partes del mundo, de repente te vuela un flamenco rosado por arriba, escuchás helicópteros, llegás a un parque inmenso lleno de frutas nativas donde la gente va corriendo y arranca una fruta del árbol. ¡Es realmente mucha información! Es una ciudad impresionante e inmensa. Viví tres años en San Pablo y fue ahí que nos hicimos famosos como agencia.
¿Cuál fue el quiebre?
Descubrí un talento. Iba caminando por la avenida paulista por el barrio Gardins de San Pablo y veo a un chico que estaba trabajando como cadete en una farmacia con un talento impresionante y lo abordé, le di mi tarjeta. No sé decir por qué, pero decidió confiar en mí. Lo empecé a formar y a trabajar juntos. Hicimos las primeras polaroids y a los seis meses estaba abriendo el desfile de Giorgio Armani en Milán. Fue tan grande ese descubrimiento que toda la industria empezó a hablar de nosotros. Había indignación: cómo un modelo brasileño no tenía agencia en Brasil, quién lo había descubierto, dónde. Nos empezaron a llegar miles de modelos de todas partes de Brasil que querían ser representadas por nosotros. Fue un fenómeno muy grande. Empecé a hacer scouting por todas partes de Brasil y al tiempo teníamos 45 modelos brasileñas en nuestra agencia. A partir de eso nos llamó la directora creativa de Guess y le armamos toda la campaña mundial. El nombre de nuestra agencia empezó a sonar por todos lados.
| "Lo difícil no es llegar, lo difícil es mantenerse [...] estamos planeando una expansión que me tiene muy ilusionado".
¿Cuándo es que Montevideo Models vuelve a poner foco en nuestro país?
Rosario San Juan, que nos conocemos desde hace muchísimos años, me llamó para decirme que estaban pasando cosas buenas en Uruguay y me dice : ¿por qué no hacés scouting acá?”. Yo le dije que veía todo muy chato en Montevideo y me dijo: ¿por qué no ponés tu granito de arena acá? Ro me dejó pensando mucho y decidí empezar a venir cada tres meses a Montevideo para hacer scouting. Fue muy lindo volver, me motivaba sentir que le podíamos dar a Uruguay algo que no tenía: mostrar que desde acá, incluso desde el interior, una modelo podía proyectarse al mundo. Siento que Uruguay es un país algo conformista y miedoso. Hay muchísimo talento, pero cuesta pensar en grande. Y a mí siempre me movilizó demostrar que se podía, que hay que saber cruzar el charco, romper el techo, ver el mundo. Las modelos son un diamante en bruto: ni ellas mismas saben el potencial que tienen. Nuestro trabajo es pulirlas.
¿A qué te referís con “pulir” una modelo?
Me refiero a acompañarlas en el proceso de llegar a su potencial como modelos de proyección internacional. Muchas veces llegan chicas que ni ellas mismas tienen idea de lo que pueden llegar a ser. Pueden ser guapas y tener las condiciones físicas, pero una modelo es mucho más que eso. A veces es encontrar el beauty, proponer un corte de pelo, para otras es trabajar en lo que transmiten, en su aura, otras veces es un largo proceso de madurez psicológica. El modelaje es un trabajo, aunque en Uruguay cueste admitirlo. Es cierto que las modelos nacen así: medir 1,80 y ser delgadas es genético. Son así porque su linaje es así. Después está en que quieran dedicarse a esto y nuestro trabajo es acompañarlas en ese proceso. Es una carrera cargada de no, de exigencias, de viajes. Es una industria cambiante y demandante. Nosotros preparamos a las modelos para el momento, pero luego es una cuestión de timing. No es algo personal: a veces no es la temporada, los diseñadores están buscando otro perfil, otro color de pelo, otra personalidad. Hay que acompañarlas para que no se quiebren, porque es una carrera de muchísimos rechazos.
¿Cómo funciona el negocio cuando una modelo viaja a trabajar a otra parte del mundo?
Nosotros somos lo que en la industria se llama la “mother agency”, la agencia madre, que negocia con agencias locales de otros mercados del mundo. Se firman tres contratos: primero uno de la agencia madre con la modelo, que nos hace responsables de su carrera internacional; luego un agreement con nuestros clientes (las agencias locales), y luego nuestros clientes con las modelos. Nada sucede sin nuestra aprobación. La modelo no sale de Uruguay sin contratos, sin visa, sin seguro, sin pasaje de ida y de vuelta. Nosotros aprobamos cada paso y nos asociamos con agencias locales en los distintos mercados. En todos los mercados el porcentaje mayor siempre es para la modelo; después el resto se reparte entre la agencia local y nosotros.
Mientras la modelo trabaja en determinado mercado, la agencia ya va planificando sus próximos pasos. No se mandan modelos al exterior así nomás, es importante entender cómo funcionan los tiempos de la industria, y las internas de las agencias. Hay detalles que pueden ser determinantes para la carrera de una modelo. Es fundamental saber con quién, cuándo y dónde. Cuando una modelo nuestra se convierte en musa de un diseñador, no se puede dar un paso en falso. Cuando estás trabajando con una marca de lujo tomar el trabajo equivocado puede llegar a arruinar la carrera de una modelo.
| "Cuando una modelo nuestra se convierte en musa de un diseñador, no se puede dar un paso en falso".
¿En qué momento te asociaste con Luca Della Torre?
Fue un momento muy especial en mi carrera. Yo tenía 26 años y había viajado a Milán por trabajo, veníamos de semanas full laburo, con reuniones sin parar, teníamos 12 modelos masculinos en la Semana de la Moda de Milán, un número altísimo, que además habían estado trabajando para Versace, Armani, Dolce & Gabbana, Valentino, Diesel. Un cierre de temporada muy bueno, trabajando con las mejores marcas, tanto comerciales como high fashion. Para celebrar el cierre de esa temporada exitosa, Luca me invita a ir a Venecia con él y su novia. Una ciudad increíble, llena de historia. En ese viaje me invitó a una cena en un típico restaurante italiano, me felicitó por la exitosa temporada que habíamos tenido en la Men Season, sacó un sobre y me dijo que me había ganado un pedazo de la agencia. Me dijo cosas muy lindas sobre mi trabajo, la disciplina, la ambición sana y la visión. Fue muy emocionante para mí. No dije mucho más que gracias y salí a llamar a mis padres.
¿Cómo imaginás la proyección de MMM?
Mi sueño como agente es que la empresa siga creciendo. Montevideo Models es conocida a nivel internacional, desde hace varios años estamos en la lista de las mejores agencias de Lationamérica en models.com, que es un portal oficial de mucho renombre en la industria. De Uruguay somos los únicos. Para nosotros es un orgullo enorme. Lo difícil no es llegar, lo difícil es mantenerse, y nosotros estamos ahí hace muchos años. Ahora estamos planeando una expansión que me tiene muy ilusionado, pero tendré que contárselos más adelante.
Asumo que la digitalización hace que se corten muchos intermediarios, ¿es una amenaza para el negocio de las agencias?
El trabajo de las agencias sigue siendo necesario para la industria, por lo que se sostiene. El negocio de la moda ha sobrevivido guerras, epidemias, pandemias y crisis y siempre sale a flote. La gente siempre va a necesitar vestirse y el ser humano vive aspiracionalmente. Durante la pandemia hubo una preocupación fuerte, obviamente, porque la industria perdió millones de euros, pero con el e-commerce se volvió a estabilizar. Como agentes la pasamos muy mal porque hubo modelos que estaban a punto de estallar en su carrera y con la pandemia no sólo no sucedió, sino que cuando quisieron retomar era too late. Es un negocio que no tiene estabilidad y hay que saber trabajar con eso. Es una profesión que caduca, sí, como muchas otras: como lo es la carrera de las bailarinas o los deportistas. Por eso es importante saber de esto y estar preparado para poder proyectarse.
¿Qué pasa con el uso de la inteligencia artificial en el mundo de la moda?
Es un gran tema, lo venimos siguiendo de cerca. Por ahora las grandes marcas, quienes tienen el poder, están completamente negadas. Las marcas de lujo y las grandes agencias se han posicionado políticamente en contra del uso de la IA para suplantar modelos en campañas. Nos pasó con una modelo nuestra que estaba trabajando con un cliente alemán y nos pidieron derechos de imagen para poder “clonarla” para una campaña. ¿Por qué no contratar modelos gemelas, que las hay y muy buenas? Pues el diseñador quería trabajar sí o sí con nuestra modelo. Le ofrecían mucha plata por clonar su imagen. Era una movida muy delicada, y decidimos no autorizarlo. Si nosotros autorizábamos esto, y escala, perdemos todos. La industria entera se posiciona firmemente en contra de autorizar la imagen a la IA: top models, estilistas, agencias, directores de castings, maquilladores, estudios de foto, directores de arte, el trabajo de todos está en juego. Por ahora la industria de la moda le cierra las puertas a esto, pero nunca se sabe cómo seguirá la historia.
| "Las marcas de lujo y las grandes agencias se han posicionado políticamente en contra del uso de la IA para suplantar modelos en campañas".
¿Qué éxitos de la agencia recordás especialmente?
¡Muchísimos! El año pasado, en el desfile de Tom Ford, que Melany Rivero abrió el desfile y yo estaba ahí. Fue increíble. Melany tiene un vínculo muy fuerte con Haider Ackermann en Tom Ford. Mariana Musante acaba de hacer un momento histórico con Maison Alaïa. Para mi, como agente, fue un sueño cumplido. También Rossana Latallada cuando abrió el desfile de Saint Laurent en París, que fue histórico. Fue la primera vez que una marca de lujo tan importante contrató a una modelo uruguaya para abrir. Se convirtió en musa de Anthony Vaccarello. Podría seguir…
| "Fue la primera vez que una marca de lujo tan importante contrató a una modelo uruguaya para abrir".
¿Qué creés que te hace un buen agente?
Deberíamos preguntarle a la gente con la que trabajo, pero te diría que la seriedad… me tomo las cosas en serio. Esto es lo que yo amo hacer, disfruto mucho de mi trabajo, siento que es un juego descubrir talentos, pero me lo tomo con mucha responsabilidad.
Admiro mucho a las modelos. Muchas de ellas nos dicen que nosotros les cambiamos la vida, y por supuesto que es lindo escuchar eso… ahora, yo soy solo un eslabón de la cadena. Yo colaboro en un proceso, pero luego está la decisión de ellas en subirse al tren y trabajar juntos.
Ping pong con Facu Vivpa:
- Un autor: Me encanta Nietzsche: irónico, ácido y crítico de la sociedad.
- Una película: “La sustancia”: para pensar sobre la presión estética en las mujeres.
- Una anécdota inolvidable: Pasarme una noche hablando con Kate Moss
- Un hábito: La limpieza y el orden.
- Un destino: De ciudad: París. De playa: Pipa.
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