Al observar de cerca la carrera de Claudia Fernández es claro que está atravesando cambios significativos. Un pase importante como nueva figura de Canal 12, después de 23 años de ser figura en la pantalla de Canal 10. Su unipersonal llena teatros hasta en los puntos más recónditos del país. Con la llegada a librerías de A rabiar (Grijalbo, 2024), su primer libro autobiográfico, continúa el diálogo de cercanía que abrió con los espectadores en su unipersonal Se dice de mí. En su libro, Claudia hace un recorrido exhaustivo por su historia personal y laboral: la infancia en Punta de Rieles, los patines rojos que le regaló su abuelo que la llevaron a soñar en grande, los meses intensos de trabajo en Tailandia, el límite que le puso al machismo de Sofovich, llegar al Maipo, el abuso que sufrió por parte de un capocómico, la dupla invencible con el Piñe, la vida al límite haciendo Stravaganza, entre otras anécdotas que construyen su carrera.
A través de su cuenta de Instagram nos vuelve testigos de su trabajo, sus entrenamientos y diversos hobbies, que van desde hacer cerámica hasta tocar el tambor. Pero Claudia es al mismo tiempo una guardiana atenta de su mundo privado. “Me gusta mostrar cosas de mi vida, pero cuido muchísimo la intimidad de mi familia”. Preserva atentamente la privacidad de sus hijos Mía (15) y Renzo (11), y es discreta también en mostrar su hogar. En julio del año pasado se mudó a una casa en Carrasco que cuenta con protección patrimonial. “Con mi esposo somos enamorados de lo antiguo y a esta casa le vimos mucho potencial. Es una propiedad de 1926 y la reforma estuvo a cargo Hassen Balut, que puso todo su talento en ella. Todo el proceso en convertirla en nuestro hogar fue muy emocionante”. Allí cumplió el sueño de volver vivir en una casa con jardín de árboles frutales, que le recuerda a la casa de sus abuelos en Punta de Rieles. “Disfruto mucho de este jardín, de tomar mi café con mis plantas. Me logro visualizar de grande en esta casa. A medida que uno crece valora otras cosas. A mis 30 no sentía placer en regar las plantas. Hoy, a mis casi 49 años, disfruto de lo simple. Siento mucho disfrute en la naturaleza. Estoy en una etapa de la vida en la que sé lo que quiero, elijo qué quiero hacer, dónde quiero estar, y nuevas puertas se me abren”. En esta charla envuelta entre nostalgia e ilusión, conversamos en primera persona con Claudia Fernández.
El año pasado lo cerraste con un movimiento importante a nivel profesional, dejando la pantalla de Canal 10 después más de 20 años de trabajo, ¿qué te impulsó a tomar la decisión?
Estuve esperando un proyecto internacional que no se dio y sentí que era el momento de hacer un movimiento. No se puede tener las manos llenas para recibir, hay momentos en los que toca soltar para que aparezcan cosas nuevas. Eso fue lo que pasó. Decidí cerrar 23 años en Canal 10 y creo que fue lo mejor que pude hacer. Por supuesto que me dio miedo, fueron tantos años que era como romper un matrimonio. En Canal 10 arranqué abriéndome el tapado con Carballo, vi nacer a los hijos del Piñe, pasé mis dos embarazos, a la semana de dar a luz a Renzo estaba en Bendita Tv, viví muchas cosas intensas estando al aire. Es algo muy particular. Formás parte de la vida de la gente y ellos forman parte de vos. En Canal 10 me sentía en mi casa, trabajé con gente maravillosa, me sentí super querida, pero todo cumple un ciclo. Caminar por los pasillos y no reconocer a la gente de siempre también fue raro, sentí que se venían tiempos de cambio. Me gusta guiarme por la intuición, desde muy chica me escucho, y no me ha fallado.
Fueron 23 años en Canal 10 y es la primera vez que estoy en la pantalla del 12. Se siente extraño y lindo a la vez. Recibí la llamada de ex compañeros del canal con mucho cariño deseándome suerte y éxitos y eso me hace sentir bien, es una señal que todos estos años se hicieron las cosas bien. También el recibimiento que me hicieron en mi nueva casa, todos divinos, dispuestos a sumar. Estoy en una etapa de mi vida en la que hago lo que me genera disfrute y felicidad. A esta altura ya no hago cosas por compromiso. Elijo los proyectos que me divierten y que la paso bien.
Otra sorpresa fue verte en cine, en la participación en la comedia argentina No me rompan…
Una vez que dejé Canal 10 empecé a estar más abierta a nuevas posibilidades. En ese proceso vi la propuesta de un curso de preparación para castings de cine, en Implosivo, con Juan Pablo Rincón, director de casting colombiano. Trabajando como modelo hice muchos castings de publicidad, pero jamás había incursionado en cine. El taller era un intensivo de fin de semana, 8 horas por día. Yo era la mayor de todo el grupo y eso me dio mucho juego para interpretar distintos roles: rol de madre, hermana, amiga… En mi profesión se cree que al crecer años uno pierde posibilidades, que al ser grande nos van a tener menos en cuenta, y siento que acá me pasa lo contrario.
Después del taller me llamaron de Cimarrón para proponerme que me presentara a un casting para una participación en cine. Me pidieron que envíe mi casting a cara lavada presentándome a cámara y me encantó porque pude aplicar todo lo que había aprendido en el curso. Quedé preseleccionada y me llamaron para ir a un casting presencial en Montevideo y finalmente me confirmaron la participación.
El rodaje fue muy divertido, es una comedia absurda. Julieta Díaz fue muy generosa conmigo, los actores solo recibimos nuestra parte del guión y no tenía información de cómo venía la historia completa. Julieta me aconsejó para llevar todo a lo absurdo y que vaya en línea con lo demás. Dependemos mucho de la generosidad del elenco. Cuando vi la película completa entendí todo.
Este fin de semana grabé una participación en una comedia con Natalia Oreiro. No puedo adelantar nada más, pero estoy muy contenta.
A mediados del año pasado también vieron la luz dos proyectos intrínsecos de tu carrera. Por un lado, el unipersonal Se dice de mí, por otro A rabiar, tu primer libro autobiográfico. ¿Cómo se conectan ambos proyectos personales?
La idea del libro surge cuando la gente sale del teatro interesada en saber más. A mis 48 años sentí que era el momento de hacer un libro. Ya había un camino recorrido cuando armamos el guion del teatro, ordenar mi historia en capítulos, recopilar fotos viejas, reencontrarme con objetos de distintas etapas de la vida. Este proceso mueve un montón de cosas a nivel emocional.
Como teníamos parte del trabajo avanzado a partir de la obra, fue más fácil pensar en el libro. El proceso de escritura fue precioso, me ayudaron dos chicas de la editorial con las que me sentí muy cómoda. Buscábamos que el libro refleje mi forma de hablar. Como todo lo que cuento es muy íntimo quería que el lector sintiera que estaba charlando conmigo, mantener esa cercanía. En ese sentido hay un paralelismo con la obra, termino la función descalza: ya no tengo más para desnudar en el escenario. En ambos proyectos abro mi corazón, muestro mis dolores y mis oscuridades. Termino desnuda emocionalmente.
¿Cómo fue el proceso de incursión en la escritura?
Carla Lorenzo, que es psicóloga, me regaló el libro “El camino del artista”, y a partir de eso empecé a trabajar con las páginas matutinas. Los ejercicios que propone el libro consisten en escribir sin pensar, sin juzgar, vomitar a primera hora de la mañana lo que te sale en el papel. Es una herramienta genial para dimensionar lo que pasa por tu cabeza e ir más liviano. Escribir es muy sanador. Es un descorche emocional. El libro de mi amiga Ticky Yoga “Doce pasos para manifestar la vida que soñás”, me sirvió mucho para aprender a intencionar y hacer acciones a consciencia. Tengo una anécdota increíble en cuanto a manifestar.
Se nota que te interesa mucho lo espiritual. Contanos esa anécdota…
Fue hace 8 años, que fuimos a cenar con Ximena Torres y su esposo y hablando de laburo les comenté que estaba aburrida a nivel laboral, necesitaba más emoción, no hacer todo el tiempo lo mismo. A los pocos días hice un ritual, prendí un carbón y manifesté adrenalina y vértigo en mi vida, quería algo que me sacara de la zona de confort. Me acuerdo que se quemó y quedó la forma de un corazón. A los dos días me suena el teléfono, era Flavio Mendoza para convocarme a Stravaganza. Yo le dije: Soy Claudia Fernández, no Cinthia, te equivocaste. Y me responde: “Te estoy llamando a vos”. Yo no podía entender. Con 41 años me estaban convocando a hacer acrobacias, saltar 5 metros de espaldas, colgarme de un caballo, subirme en un arnés. Me dio mucho miedo, pero acepté. Yo había pedido vértigo en mi vida y fue lo que llegó. Fue, sin lugar a dudas, un antes y un después en mí y en mi carrera.
Esta anécdota tiene unos años, pero seguí trabajando mucho la manifestación. El libro de Ticky me ayudó mucho en ese sentido, en poco tiempo logré cumplir muchos sueños. Medito todas las mañanas. Este es un medio muy chico y el trabajo se reparte. Soy una agradecida de mi presente, de tener trabajo. Paro, respiro, y agradezco.
¿Qué proyectás para este año?
Este año estoy al aire con Tu cara me suena, que sale todos los lunes por la pantalla de Canal 12. Es un formato divino, de entretenimiento, en el horario en que la familia se reúne. Estoy muy contenta, se armó un grupo muy lindo.
Este año me vuelvo a ir de gira con mi unipersonal Se dice de mí. Ya recorrimos mucho el interior, hicimos como 22 plazas el año pasado. Hacemos todas las ciudades, desde las capitales departamentales hasta los pueblitos más chiquitos que te puedas imaginar.
Me encanta hacer gira por el interior. El encuentro con la gente es indescriptible. Las esperas a la salida, las charlas. El público del interior generalmente tiene otra actitud, va dispuesto a divertirse y a pasarla bien. Esta obra toca puntos de mi infancia y de mi adolescencia que muchos añoramos y haciendo gira me di cuenta que la gente tiene ganas de compartir cosas de su vida, de conectar. Fui escuchando muchas historias de distintas mujeres del país y me gustaría darles espacio y voz. Quiero hacer un proyecto con eso, ya lo estoy planeando. También estoy incursionando en cine. Muy de a poquito, estoy yendo a castings. Me divierte hacer participaciones.
En cuanto a lo personal también tengo varios planes. Soy muy inquieta, hago cerámica hace varios años y este año voy a arrancar un curso de orfebrería, voy a empezar en mayo cuando termine las grabaciones de la tele. A su vez le agarré gustito a escribir, tengo ganas de escribir otra obra junto con Alfredo Leirós, que es mi amigo hace 20 años. Me gusta trabajar entre amigos. Estoy muy ilusionada con lo que se viene.
Ping pong con Claudia Fernández:
- Un hobbie: Bailar
- Una película: L’ ultimo bacio, dirigida por Gabriele Muccino
- Un deporte: SUP Yoga
- Un artista: Nina Simone
- Un destino por conocer: Tengo pendiente ir a Sicilia, la tierra de mi bisabuela Emilia.
Créditos
- Producción general: Belén Curbelo
- Fotografía: Nicole Delgado
- Maquillaje: Ine Bonjour
- Peinado: Jorge Cruz by Gama Italy
- Film: Santiago Elizondo
- Asistencia de estilismo: María Altamiran
- Locación: Estudio Brian Ojeda
- Estilismo: Mango & Swarovski
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