En primera persona con Margo Baridon

(Por Agustina Amorós) Si nombramos moda uruguaya y piezas con volados, no hace falta decir más, hablamos de Margo Baridon. Su marca homónima viene construyendo una marcada identidad, sin dejar de innovar en cada colección. Su doble formación –en diseño de modas y administración–, la vuelve una de las diseñadoras más consolidadas en la moda local, aunque su diseño mira más allá de fronteras. En el día de su cumpleaños, estrenando año nuevo, Margo Baridon se sienta de sobremesa de verano para conversar con InfoStyle. 

A pocos días de estrenar el 2026 Margo está instalada en Punta del Este combinando descanso en familia y trabajo. En pleno lanzamiento de “MargOFF”, los descuentos de la temporada de verano de su marca y, a punto de celebrar sus 37 años, nos contactamos desde InfoStyle para coordinar esta entrevista. A primera hora de la tarde de un día de enero, mientras Luna, su bebé de dos años, duerme la siesta, Margo nos recibe para hacer un recorrido por su historia personal y laboral. 

Le gusta que su trabajo hable por ella y se nota. Mantiene una vida reservada, sin redes sociales personales, pero sé que hace dos años fue mamá y que está casada hace seis años con Marcelo Constantinidi, su compañero de vida hace más de una década. “Siempre quise ser mamá, pero me daba mucho miedo abordar la maternidad con todo lo que conlleva la marca. Me daba ansiedad cómo se darían las cosas, por lo que elegí ser madre un poco más grande, esperar a tener la marca más asentada”, dice Margo y remata: “Podríamos escribir un libro si hablamos de los desafíos de ser mamá y emprendedora; pero los bebés llegan cuando uno los tiene que recibir y el día más lindo de mi vida fue conocer a Luna”, comenta. Y si hablamos de desafíos, Margo no solo es emprendedora, sino que su marca es de producción sustentable en Uruguay, con todas las limitantes y los desafíos que eso implica. Apunta a clientas que puedan pagar y valorar la producción local. “El 90 % de la marca es producida en Uruguay, con un trabajo muy artesanal. Nos concentramos en innovar con los materiales disponibles, con lo que está en plaza, y el 10 % restante lo producimos en India, buscando tecnología o materiales que no tenemos disponible aquí”, dice la diseñadora. “Tenemos la disciplina de poner un freno al volumen. Entendemos que nuestras clientas pagan cierta exclusividad y nos interesa que eso se mantenga. Por lo que, si bien tenemos éxitos en venta, como nuestra ruana con volados, intentamos proponerte alternativas dentro de ese universo, o que te quedes con las ganas, para no perder esa originalidad. Nos tomamos muy en serio ser novedosos e innovadores”, dice Margo. Y como estamos en el verano uruguayo, la tarde refresca, nos damos una vuelta más a la ruana de Margo Baridon, y nos adentramos en la charla con una de las diseñadoras más exitosas del mercado local

Contame de tu infancia: en qué barrio creciste, cómo se compone tu familia de origen, y qué cosas te interesaban de niña…

Crecí en Carrasco. Somos cinco hermanos. Mi madre enviudó a los treinta años con tres hijas, cinco años después se casó con mi padre y nos tuvo a mi hermano y a mí. Crecimos todos juntos, una familia grande con hermanos de varios años de diferencia. Como hermana menor siempre fui “Margotita”, super alegre, y tengo los mejores recuerdos de la infancia. 

Mi madre siempre estuvo ligada al mundo del arte y fue ella quien me introdujo desde chica a conocer artistas, ir a museos, recorrer galerías de arte. Mi abuela materna, con la que yo conviví mucho, me enseñó a tejer, bordar y hacer ropa. Fue ella que siendo niña me regaló mi primera máquina de coser, que tengo hasta el día de hoy. Desde chica me interesó mucho el mundo creativo, a los 17 años me fui a hacer un curso de verano al Central Saint Martins de Londres, que te hacían una especie de diagnóstico vocacional y me recomendaron estudiar diseño de indumentaria para teatro. 

¿Cómo fue el momento de elegir qué estudiar?

Yo estudié en el British el bachillerato internacional. Siempre tuve facilidad para estudiar, me encantan los números y la realidad es que en ese momento la carrera de diseño de vestuario recién estaba apareciendo, no había una salida laboral tan clara, por lo que me inscribí en administración de empresas en ORT. Comenzaron las clases y me di cuenta que no me gustaba nada, estaba trancada con el tema, sentía que le había errado. Andando en bici por la rambla me encontré con dos compañeras del colegio que me contaron que estaban haciendo diseño, ambas copadas con su carrera. Volví a casa entusiasmada y hablé con mis padres. Me apoyaban en la decisión, pero me recomendaron seguir con la administración. Tenían un punto clave: la salida laboral en moda era una incógnita, y ellos sabían que tenía la capacidad para seguir con administración y tener ese conocimiento siempre me iba a aportar, fuese por el camino que fuese. Me acuerdo de hablar con el coordinador de carrera y me explicaba que hacer las dos carreras era físicamente posible, podía hacer una en la mañana y la otra en la tarde, pero nadie nunca lo ha hecho y la exigencia iba a ser grande. Yo sentía que era una gran bendición tener la opción de hacer las dos carreras y decidí hacerlo. Era el momento de mi vida para dedicarme 100 % a ser estudiante. Primero me recibí en administración, diseño de modas me llevó varios años más, pero finalmente terminé ambas carreras y creo que es algo clave en mi formación.

Leí en una entrevista que trabajabas en administración mientras terminabas tu carrera en moda. ¿Cómo y cuándo se dio tu desembarco como diseñadora?

¡Me empujaron! [Se ríe]. Para el trabajo final de carrera en diseño teníamos que entregar un plan de negocios y junto a una compañera de generación trabajamos sobre comercializar moda en internet. En aquel momento era algo inexistente en Uruguay, comprar moda online era impensado por lo que con los tutores del panel nos propusimos llevarlo a cabo aplicando un método de Stanford llamado Lean Startup, en el que se prueban los axiomas del plan en el mercado y con lo que te devuelve el público reescribir el plan. Para probar el método, creamos una marca de accesorios que llamamos Fashionbox y creamos un sitio web en el que las comercializábamos junto a otras marcas de diseño. Yo estaba terminando ORT y vino Gustavo Lento, un profesor argentino que invitó a expertos de la moda para que hagan las críticas sobre las colecciones finales, entre ellos vino Ro San Juan, que al ver la colección me invitó a la pasarela de MoWeek para diseñadores emergentes. Yo no tenía una marca consolidada como diseñadora, por lo que le puse mi nombre propio. Esa pasarela tuvo mucha repercusión. Salió en la tapa de Galería, de Revista Paula, DressMix, hubo muy buena recepción del público y de la prensa. Seguramente si no se hubiera dado así, iba a querer seguir formándome, pero ese empujón me obligó a salir con mi marca. La vida me llevó hacia ese lugar. Como soy yo, nunca hubiera pensado que estaba pronta para tener mi marca propia.

 ¿Cómo siguió tu carrera después de esa primera pasarela?

¡No estaba pronta para recibir toda esa demanda! Recién estaba terminando la carrera, pero estaba muy dispuesta a trabajar. Después de esa primera pasarela empezaron a surgir oportunidades de presentaciones en el exterior, encuentros de diseñadores, surgieron oportunidades de vestir celebridades, y empecé a desarrollar hacia dónde iba mi marca. Al año y medio ya tenía una colección de verano en Magma José Ignacio. Años después tuve un local compartido con José Ignacio y otro en Carrasco, que hoy es el local propio de Margo Baridon. Hoy tenemos el local de Carrasco y vendemos online para todo el país y para el exterior. 

Los volados son, sin dudas, un sello identitario de tu marca, ¿qué llevó a que sean tu diseño insignia?

¡Qué interesante esta pregunta! No lo terminé de analizar, pero desde siempre me fascinó lo femenino. Mi mamá bailaba flamenco y mi abuela tenía raíces brasileñas. Creo que hay algo del movimiento y expresiones artísticas que siempre me llamaron la atención. Me gusta que mi indumentaria se exprese. Me interesa que, tapando la etiqueta, igual sepas que es de Margo, sin que sea el volado obvio. Somos una marca comercial, sin perder la identidad. Busco que siempre haya novedades en cada colección. Esta temporada de verano le subimos el volumen a los volados porque son tendencia y, tal como tú decías, están muy arraigados a nuestra identidad. 

Tu marca trabaja mucho para un público internacional: ¿cómo han surgido las primeras experiencias de exportación? 

Al principio fue a través de Uruguay XXI que tenía un programa que se llamaba Pro Export, que te apoyaba con un plan de negocios de internacionalización de la marca. Se armaba un plan para un mercado específico –yo lo armé para Estados Unidos–, donde se armaba un plan muy completo que especificaba cada dólar a usar. Obtuve ese apoyo en 2019, donde me contactaron con una agente, con la que trabajo hasta hoy, que representa a Margo internacionalmente. Fui a la primera feria en Nueva York en febrero del 2020. Íbamos con la colección de invierno, pero como tenía seis vestidos que me habían sobrado del verano llevé uno y le puse un cartel “Hecho en Uruguay, entrega inmediata”. Lo vio Anthropology y me pasó una orden de 200 vestidos. Creo que me ayudó el hecho de que oriente estaba complicado con la pandemia y vieron la oportunidad. Hoy, con todo el tema de las tarifas americanas, se pausaron las compras tan grandes. Está cambiando un poco el formato. Se busca menos cantidades con entrega inmediata. No toman órdenes con tanta ventana de tiempo y creo que tiene que ver con el cambio total de la matriz de la moda. De todas maneras, las ferias son una gran ventana para que nos conozcan multimarcas y crecer en el mercado americano. Este febrero vamos ocho marcas uruguayas a Nueva York con Uruguay Collective.

¿Qué porcentaje de la facturación es venta internacional?

Siempre pensé mi marca para exportar. En un momento era 60 % / 40 %. Es cierto que en los últimos años, con el tipo de cambio, los costos de fabricación local, y el tema de los aranceles, quedamos caros para el mercado internacional. Hoy esa balanza se reconvirtió casi todo a lo nacional. Recién ahora estamos recomponiendo ese número para volver a la exportación, sin perder todo el crecimiento nacional. El mercado uruguayo es alucinante, pero puede haber un techo. Queremos crecer en Centroamérica y Estados Unidos, que es donde están la mayor parte de nuestros clientes.

¿Cuántas personas conforman el equipo actual de Margo Baridon?

Somos tres personas en la oficina y tres asesoras de venta en el local. En nuestro equipo también está Rosario Terra, que trabaja conmigo hace 5 años como asesora comercial independiente y tiene mucha experiencia. En comunicación trabajamos con la agencia de redes Siempre Yendo. 

¿Algo que nos puedas adelantar de tu colección de invierno?

Le pusimos mucho foco al tejido de punto. 

¿Planes para este 2026?

La idea es este año desembarcar en el este. Estamos en búsqueda de local en Manantiales. Es el proyecto que se viene para este año.

Ping pong con Margo Baridon:

  • Un director de cine: Wes Anderson. Su estética y narrativa siempre me inspiran.
  • Un podcast: Aspire con Emma Grede.
  • Un libro: De literatura el clásico de “Orgullo y prejuicio” de Jane Austen, siempre me encantó. Y para la parte empresarial “Creativity Inc”, de Amy Wallace y Edwin Catmull.
  • Un destino por conocer: Japón.

En primera persona con Margo Baridon

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