Marc Jacobs deja LVMH: el final de una era y el comienzo de un nuevo capítulo para uno de los diseñadores más influyentes de la moda

Después de casi tres décadas bajo el paraguas del mayor conglomerado de lujo del mundo, Marc Jacobs cambia de manos. LVMH concretó la venta de la firma a WHP Global y G-III Apparel Group, mientras el diseñador permanecerá como fundador y director creativo. Más que una operación empresarial, el movimiento cierra uno de los capítulos que ayudaron a definir la moda contemporánea.

Marc Jacobs y LVMH construyeron una relacion en la moda que termina formano parte de su propia historia. Durante casi 30 años, el diseñador estadounidense y el gigante francés crecieron juntos, atravesaron cambios culturales, transformaciones del consumo y algunas de las décadas más vertiginosas que haya vivido la industria del lujo. Ahora esa historia llega a su fin.

El pasado 1.º de septiembre, WHP Global y G-III Apparel Group concretaron la adquisición de Marc Jacobs a LVMH, cerrando una operación que había sido anunciada en mayo y sobre la que la industria venía especulando desde mucho antes.

Pero hay un detalle fundamental: Marc Jacobs no se va de Marc Jacobs.

El diseñador continuará como fundador y director creativo, manteniendo el control de la visión creativa, las colecciones de pasarela y los desfiles de la firma. Cambian los propietarios y la estructura empresarial; no, al menos por ahora, la persona que construyó su universo.

Para entender la dimensión del movimiento hay que volver a 1997, cuando LVMH adquirió una participación mayoritaria en la compañía de Jacobs. Aquel mismo año comenzó otra historia decisiva: Marc Jacobs fue nombrado director creativo de Louis Vuitton.

Durante sus 16 años al frente de la maison francesa, el diseñador hizo algo que hoy parece natural pero entonces resultaba mucho más disruptivo: acercó el lujo a la cultura popular, el arte y la calle.

Las colaboraciones con Stephen Sprouse y Takashi Murakami, entre otras, transformaron objetos tradicionales de Louis Vuitton en piezas de deseo para una generación nueva. Jacobs entendió temprano algo que hoy atraviesa prácticamente toda la industria: una maison de lujo podía dialogar con el arte, la música y la cultura pop sin perder necesariamente su valor.

Mientras tanto, su propia marca crecía con el respaldo de LVMH. El conglomerado define esos casi 30 años como una etapa en la que aportó recursos y apoyo estratégico para construir la presencia global y la relevancia cultural de Marc Jacobs. Bernard Arnault, presidente y CEO de LVMH, destacó al anunciar la operación el impacto del diseñador sobre la moda y su “creatividad excepcional”.

La nueva estructura resulta bastante más interesante que una compraventa tradicional.

WHP Global y G-III Apparel Group comparten ahora, en partes iguales, la propiedad intelectual de Marc Jacobs a través de una nueva joint venture. WHP liderará la gestión y las licencias globales de la marca, mientras que G-III se queda con la operación del negocio, incluyendo retail, e-commerce y wholesale.

G-III aportó aproximadamente US$ 500 millones a la transacción, financiados con efectivo y deuda, según documentación presentada ante la SEC.

Para WHP, Marc Jacobs pasa además a ocupar un lugar central dentro de un portfolio que incluye nombres como Vera Wang, rag & bone y G-STAR. Con la incorporación de la marca, WHP había estimado que su cartera superaría los US$ 9.500 millones en ventas minoristas globales.

Lo más interesante es que no estamos frente a uno de esos divorcios traumáticos que la industria de la moda conoce tan bien.

Cuando la operación fue anunciada, Jacobs agradeció públicamente a Bernard Arnault por tres décadas de apoyo, confianza y respaldo, y dejó claro que continuará comprometido con la compañía que lleva su nombre.

Es un final, pero también una continuidad. Porque si algo demostró Marc Jacobs durante más de cuatro décadas es su capacidad para sobrevivir a las transformaciones de la industria sin dejar de resultar reconocible.

Fue diseñador de culto, enfant terrible de la moda estadounidense, responsable de convertir el grunge en alta moda, director creativo de Louis Vuitton, constructor de una firma global y protagonista de algunos de los cruces más memorables entre moda y cultura pop.

Y todavía sigue diseñando. La salida de Marc Jacobs tampoco puede leerse completamente aislada del momento que atraviesa el negocio.

Después del extraordinario crecimiento posterior a la pandemia, la industria internacional del lujo entró en una etapa mucho más compleja. En 2025, LVMH facturó €80.800 millones, frente a los €84.700 millones registrados en 2024, mientras el beneficio recurrente pasó de €19.600 millones a €17.800 millones.

En ese contexto, los grandes conglomerados están mirando sus portfolios con otros ojos: qué marcas tienen escala, cuáles necesitan inversión, dónde existe margen de crecimiento y qué negocios encajan mejor dentro de cada estructura.

Marc Jacobs, con una identidad que históricamente se movió entre el lujo, el diseño, la cultura pop y un posicionamiento más accesible en algunas categorías, puede encontrar en sus nuevos propietarios una estructura especialmente enfocada en licencias, expansión internacional y desarrollo comercial.

Ese será, probablemente, el verdadero capítulo que habrá que observar.

Porque vender una marca no significa necesariamente reducirla. A veces significa colocarla en manos de alguien dispuesto a hacerla crecer de otra manera.

En una industria obsesionada con las salidas y llegadas de directores creativos, hay algo casi tranquilizador en esta historia. Cambió el dueño. Cambió la estructura. Terminó una relación empresarial de casi tres décadas.

Pero Marc Jacobs sigue siendo el director creativo de Marc Jacobs. Esa es la noticia más importante.

Porque LVMH pudo vender la compañía, WHP y G-III pudieron comprar el negocio y comenzar a imaginar una nueva etapa global. Pero hay algo mucho más difícil de transferir en un contrato: ese universo irreverente, exagerado, nostálgico y profundamente personal que convirtió el nombre Marc Jacobs en algo más que una etiqueta.

Después de casi 30 años, LVMH se despide de Marc Jacobs. Marc Jacobs, en cambio, todavía no parece dispuesto a despedirse de la moda.

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