Con 440 metros de extensión, esta obra monumental no solo redefinió el concepto de postre, sino que logró algo aún más impactante: superar en longitud la altura del icónico rascacielos The Shard, uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.
El escenario fue el elegante Chelsea Town Hall, donde un centenar de chefs italianos se reunió para dar vida a esta creación que combina precisión, tradición y una cuota de espectáculo. La cifra impresiona: 50.000 vainillas, más de 3.000 huevos y una dedicación colectiva que elevó al tiramisú a una nueva categoría: la de ícono cultural en formato XXL.
Detrás del proyecto estuvo Mirko Ricci, quien celebró haber superado por casi 150 metros el récord anterior, establecido en 2019. Pero más allá de la competencia, hubo un gesto simbólico: el postre fue dedicado a la familia real británica, con un mensaje que coronó la obra: “Grazie Your Majesty”.

Como toda proeza certificada por Guinness World Records, el desafío tuvo sus exigencias: el tiramisú debía ser elaborado completamente en el lugar y mantener una altura mínima de 8 centímetros y un ancho de 15 a lo largo de toda su extensión.
El resultado final, dispuesto en espirales, equivalía al tamaño de 130 autobuses londinenses alineados. Una escala que deja en segundo plano a monumentos históricos y confirma que, cuando se trata de gastronomía, el límite es la imaginación.
Porque sí, después del asombro vino el momento más esperado: probarlo. El público pudo degustar porciones de esta creación récord, en una experiencia que convirtió lo extraordinario en algo tangible (y delicioso).

Uno de los chefs participantes, Carmelo Carnevale, resumió la esencia del tiramisú perfecto con una frase tan simple como precisa: “Un café excelente, una crema firme y, sobre todo, mucha pasión”.
El tiramisú, cuyo nombre significa “levántame” o “anímame”, es uno de esos clásicos que trascienden fronteras. En Uruguay, es protagonista indiscutido de cartas de restaurantes, sobremesas familiares y versiones caseras que cada uno defiende como la mejor.

Su origen, sin embargo, sigue envuelto en misterio: ¿Toscana del siglo XVII o Treviso en los años 60? Como toda gran historia italiana, la discusión forma parte del encanto. Lo único seguro es que sus ingredientes —café, mascarpone, vainillas y cacao— siguen intactos, sosteniendo una receta que nunca pasa de moda.
En un mundo donde la gastronomía se reinventa constantemente, este tiramisú récord es una declaración: lo clásico sigue siendo irresistible, incluso cuando se lleva a una escala impensada.
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