París en octubre tiene una forma particular de recuperar su ritmo. La moda acaba de ocupar las calles, comienza la temporada de exposiciones y los museos presentan algunas de sus apuestas más importantes del año. En ese calendario, la Fondation Louis Vuitton vuelve a tener una cita que merece atención.
A partir del 9 de octubre, el edificio diseñado por Frank Gehry se entrega por completo al universo de Gustave Fayet, una personalidad difícil de reducir a una sola definición. Fue coleccionista, pero también artista y diseñador; alguien para quien adquirir una obra, crearla y convivir con ella formaban parte de una misma sensibilidad.

La exposición “Gustave Fayet: Collector – Designer” continúa la línea de grandes muestras que la Fondation Louis Vuitton ha dedicado a quienes, desde el coleccionismo, ayudaron a escribir la historia del arte moderno. Antes estuvieron Sergei Shchukin, Mikhail e Ivan Morozov y Samuel Courtauld. Ahora, la mirada se detiene en Fayet y en una colección que resulta extraordinaria tanto por sus nombres como por la intuición detrás de cada elección.
La dimensión de la exposición se comprende mejor a través de sus números. Más de 250 obras pertenecientes a la colección de Gustave Fayet, actualmente dispersas alrededor del mundo, serán reunidas por primera vez en aproximadamente cien años.
Entre ellas aparecen 10 pinturas de Vincent van Gogh, 78 obras de Paul Gauguin y 86 de Odilon Redon.
La lista continúa con nombres esenciales: Edgar Degas, Paul Cézanne, Henri de Toulouse-Lautrec, Pierre-Auguste Renoir, Berthe Morisot, Paul Signac, Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Henri Matisse.
Pero quedarse únicamente con los apellidos célebres sería perder parte del interés de la muestra. Una gran colección también es una especie de autorretrato. Habla de obsesiones, afinidades, riesgos y de la capacidad de reconocer algo valioso antes de que el tiempo termine de legitimarlo.
En el caso de Fayet, recorrer estas obras permite reconstruir precisamente eso: una manera de mirar.
La Fondation Louis Vuitton propone además descubrir una faceta menos conocida de Fayet. La exposición ocupa todos los espacios de la institución y está construida en dos partes que dialogan entre sí, el coleccionista y el diseñador.
Junto a las piezas que reunió durante su vida se exhibirán 375 creaciones propias, la mayoría nunca antes presentadas al público y restauradas especialmente para esta ocasión.
Es probablemente ahí donde el personaje se vuelve todavía más contemporáneo.

Fayet no concebía el arte únicamente como algo destinado a ser contemplado. Su interés por el diseño y la creación revela una relación mucho más amplia con la estética: los objetos, los interiores y aquello que elegimos para rodearnos también podían formar parte de una expresión artística.
Más de un siglo después, cuando hablamos de diseño de autor, collectible design, curaduría de interiores o de construir una identidad a través de los objetos, su universo resulta curiosamente cercano.
Después de explorar las colecciones de Shchukin, los hermanos Morozov y Courtauld, esta nueva exposición continúa preguntándose por el papel que tuvieron ciertos coleccionistas en la construcción de aquello que hoy entendemos como arte moderno.
Porque detrás de muchas obras que actualmente resultan indiscutibles hubo, alguna vez, alguien dispuesto a apostar por ellas. Y Fayet estuvo allí.
Su colección permite encontrarse con Van Gogh, Gauguin, Redon o Cézanne, pero también comprender las conexiones que podían existir entre artistas que hoy solemos estudiar por separado.

La experiencia tiene además otro protagonista inevitable que es la propia Fondation Louis Vuitton. Su arquitectura convierte cada gran exposición en algo más cercano a un recorrido que a una visita tradicional a un museo. Para esta muestra, que ocupará la totalidad de sus espacios, esa relación entre edificio, obra y espectador adquiere todavía más peso.
Es uno de esos planes que funcionan incluso más allá de la agenda estrictamente artística, llegar hasta la Fondation, recorrer la arquitectura de Gehry, detenerse frente a un Van Gogh o un Gauguin y salir nuevamente a París tiene algo de ritual cultural contemporáneo.
“Gustave Fayet: Collector – Designer” estará abierta en la Fondation Louis Vuitton del 9 de octubre de 2026 al 8 de marzo de 2027.
Una exposición construida alrededor de grandes maestros, sí, pero también alrededor de algo bastante más íntimo, el gusto de un hombre y las decisiones que terminaron convirtiendo ese gusto personal en parte de la historia del arte.
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