La alternativa final: Pablo Regent cambia de registro y se mete de lleno en la ficción

El título puede engañar. La alternativa final, de Pablo Regent, no habla de la última carta de un negocio, del punto de no retorno de un proyecto ni de ese momento en el que un directivo se queda sin opciones. Aunque, tratándose de Regent, la asociación resulta casi inevitable.

Quienes conocen su trayectoria saben que buena parte de su obra ha transitado por el universo de las organizaciones, los negocios y, especialmente, el liderazgo. Pero no desde los lugares más previsibles. Regent suele observar esos temas desde otro ángulo, cuestionando certezas y, muchas veces, eligiendo deliberadamente mirar desde la “vereda de enfrente”.

Esta vez cambia el registro y se anima a la ficción. O, al menos, eso parece.

Una novela entre Berlín, Moscú y los dilemas humanos

La alternativa final construye una trama atravesada por el suspenso: conflictos familiares, traiciones, espionaje en Berlín Oriental y operaciones encubiertas en el Moscú de la apertura postsoviética forman parte de un relato que se mueve entre secretos, decisiones y consecuencias.

Pero detrás de esa arquitectura de thriller aparece un territorio mucho más humano. Sus personajes se enfrentan a situaciones que los obligan a decidir hasta dónde están dispuestos a llegar, cómo ejercer influencia sobre otros y qué hacer cuando la justicia, la venganza y el perdón comienzan a mezclarse.

Y quizás allí la nueva novela de Regent se acerque mucho más a sus trabajos anteriores de lo que podría suponerse. Porque detrás de los escenarios internacionales y la tensión narrativa vuelven a aparecer preguntas vinculadas al liderazgo, aunque esta vez encarnadas en personajes, conflictos y decisiones que no admiten respuestas simples.

De la ficción a la reflexión Pablo Regent presentará La alternativa final el martes 29 de setiembre, a las 19:00 horas, en el IEEM.

Será la oportunidad de descubrir una faceta diferente del autor y entrar en una historia que viaja entre Berlín y Moscú, entre la acción y los vínculos personales, pero que también deja una pregunta flotando: ¿cuánto de nosotros aparece cuando llega el momento de tomar una decisión difícil?

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