Ayer, InfoStyle estuvo presente en el estreno de “Atrevidas” en Under Movie para vivir de cerca una obra que confirma algo que el público ya intuye hace tiempo: Claudia Fernández es una artista completa. Dueña de una presencia escénica sólida —de esas que no necesitan artificios para captar la atención— logra construir una conexión real con la audiencia a través de cada gesto, cada silencio y cada inflexión de su voz.
Desde el primer momento, la obra se plantea como un viaje que atraviesa distintas épocas, sensibilidades y luchas femeninas. Sin caer en la tentación de revelar demasiado, lo que aparece sobre el escenario es un hilo invisible que une a mujeres separadas por siglos, geografías y contextos culturales, pero conectadas por una misma pulsión: la valentía de vivir según sus propios deseos.
Claudia se transforma, literalmente, frente al público. Cinco cambios de vestuario cuidadosamente pensados —con accesorios, peinados y maquillaje incluidos— acompañan cada una de estas encarnaciones. El resultado no es solo estético: cada look construye un universo propio y aporta una identidad escénica distinta. El vestuario funciona así como una extensión del personaje, una herramienta narrativa que ayuda a comprender la época, el carácter y la rebeldía de cada figura.
La musicalización, por su parte, actúa como un pulso emocional que acompaña cada transición. Hay momentos donde la música eleva la atmósfera dramática y otros donde se convierte en cómplice del humor, marcando el ritmo de una obra que fluye con inteligencia entre la reflexión y la risa.
Porque si algo define a Claudia Fernández en escena es su humor infalible. Su risa —esa risa contagiosa que el público reconoce al instante— aparece en el momento justo, rompiendo solemnidades y generando una cercanía inmediata con la audiencia. Pero detrás de esa ligereza hay un mensaje claro: los intereses de las mujeres, en el fondo, siempre han sido los mismos.
El deseo de libertad.
La necesidad de ser escuchadas.
La lucha por decidir sobre sus propias vidas.
A lo largo de la obra, ese poder femenino se manifiesta de distintas maneras. Algunas lo hicieron con palabras que marcaron generaciones. Otras con gestos silenciosos que desafiaron el orden de su tiempo. Cada una enfrentó el momento cultural que le tocó vivir con las herramientas que tenía, pero todas compartieron algo en común: la audacia de no resignarse.
Sobre el escenario, el talento de Claudia se despliega en múltiples capas. La precisión de su postura corporal, la gestualidad medida, la tonalidad de su voz y el timing con el que maneja cada momento hablan de una intérprete con oficio, experiencia y una sensibilidad afinada. Nada está librado al azar, pero todo se siente natural. Esa combinación —difícil de lograr— es la que convierte su actuación en una experiencia genuina para el público.
Formada con grandes maestros y con una trayectoria que ha sabido transitar distintos lenguajes del espectáculo, Claudia demuestra además una cualidad cada vez más valiosa: no subestima al espectador. Por el contrario, lo invita a ser parte activa del viaje escénico, estableciendo una interacción que se siente cercana, auténtica y profundamente humana.
“Atrevidas” llega así como un nuevo desafío en la carrera de una artista que no se conforma con lo logrado. Claudia Fernández busca constantemente ese lugar de incomodidad creativa donde los intérpretes crecen, se reinventan y superan sus propios límites.
Y es justamente en ese riesgo —en esa valentía— donde aparece la magia del teatro.
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