En primera persona con Leticia Copiz

(Por Agustina Amorós) Es la nueva jurado de Bake Off Uruguay Famosos, que en pocos días estrena nueva temporada por la pantalla de Canal 4. Para muchos, es aún desconocida, ya que su carrera en el mundo gastronómico era –hasta ahora– lejos de las pantallas. Leticia Copiz (40) está al frente de Charo, un ambicioso proyecto gastronómico en Carrasco, que comparte espacio en Casa Viasono y con su nombre rinde tributo a su abuela materna. En esta charla, conocemos a fondo a una eterna estudiante, una profesional dedicada y una figura pública en potencia. 

 

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En pocos días, este miércoles 3 de septiembre a las 21:00, vuelve Bake Off a la pantalla de Canal 4. En InfoStyle quisimos conocer más de una de las novedades de esta edición: la incorporación de Leticia Copiz como jurado. 

Sabíamos que la agenda de Leticia era desafiante, estando al frente de Charo, su restaurant, donde lidera un equipo de más de 40 personas y como mamá de María, su hija de siete años. A eso se suman ahora las extensísimas jornadas de grabación para Bake Off. Pero en InfoStyle somos pacientes, y fue gracias a una lluvia intensa que obligó a postergar una jornada de rodaje que encontramos el tiempo necesario para sentarnos a conversar con Leticia. Aquí nuestra charla sobre su historia, su recorrido profesional y este gran nuevo desafío en la televisión uruguaya.

¿Qué rol ocupó la cocina en tu infancia?

La cocina siempre estuvo muy vinculada a mi vida. Mi mamá y mi abuela siempre cocinaron, crecí en una casa donde en todas las celebraciones estuvo presente la cocina casera, vinculada al amor de la familia. Siempre que se celebraba algo de una persona querida, se elaboraba la comida entre las mujeres de la familia. De una forma inconsciente naturalicé esto de cocinarle al otro para entregar algo bueno; dar de comer como una forma de dar amor.

Crecí en una comunidad de mujeres independientes. La historia de vida de mi abuela Charo –que hoy tiene 86 años– me marcó en muchos sentidos. Mi abuela, estando embarazada de mi mamá, perdió al amor de su vida, mi abuelo. Atravesó la pérdida con una hija chiquita y otra en camino, con posibilidades económicas bastante acotadas y supo ser resiliente y salir adelante. Es cocinera de forma autodidacta. El mérito de mi abuela es el de una mujer que fue una luchadora durante toda su vida. Siempre me gustó cocinar y sabía que me quería dedicar a eso. Charo, mi proyecto gastronómico, es un tributo a una mujer que la tuvo muy difícil desde lo económico y emocional, pero que salió adelante. 

¿Cómo fue tu trayectoria educativa? 

Soy una persona que estudia todo el tiempo, hasta el día de hoy estoy constantemente formandome. Cuando salí del liceo me anoté en el Instituto Gato Dumas para hacer la carrera de cocinero profesional. Fue el año que Gato Dumas abría sus puertas en Uruguay, la gastronomía no estaba en auge. Luego de terminarla, seguí con pastelería profesional. A través del Gato Dumas estudié en Le Cordon Bleu en París y también hice cursos en Gato Dumas de Argentina. Hice gerencia gastronómica en el IAG en Argentina, y también en el ITHU. 

A nivel universitario, soy licenciada en nutrición por la Universidad Católica. La carrera la hice de más grande. Sentía que me faltaba sustento en cuanto al concepto de que comer nos hace bien: necesitaba entender la gastronomía a nivel nutricional. 

Actualmente estoy haciendo un máster online en Alimentos y Bebidas por la Universidad de Barcelona. Soy una eterna estudiante. Me gusta crecer cada año desde todo punto de vista: aprender, conocerme, evolucionar. 

¿Cómo fue el recorrido a nivel laboral? ¿Tenías claro que querías abrir tu propio proyecto gastronómico?

Tuve algunas experiencias puntuales en gastronomía, pero durante muchos años trabajé en Viasono, en la empresa de mi hermana. Pasé por todas las áreas: empecé en ventas, estuve en importaciones y los últimos años en marketing. Charo es mi primer gran proyecto gastronómico, el que más tiempo estuvo gestándose en mí… hasta que me animé. Tuve un momento de inflexión en mi vida cuando fui mamá de María. La vida cobró un significado mucho más profundo, mucho más hermoso. Mi vida tiene el filtro de saber que ella me está mirando. Me interesa que vea una mamá emprendedora, que está constantemente estudiando y que se anima a tomar riesgos. 

Siempre tuve el sueño de tener una pastelería, pero este es un proyecto mucho más ambicioso. Charo es un restaurante que ofrece desayunos, almuerzos, meriendas y cenas. Abrimos todos los días de la semana. Estoy dirigiendo un equipo divino de entre 40 y 50 personas...

¿Cómo fue el proceso de abrir Charo?

Con mi hermana conversábamos mucho de la idea hipotética de abrir un proyecto gastronómico, hasta que ella encontró esta casa –donde hoy están Charo y Viasono- y decidimos mandarnos. Es una casa centenaria de Carrasco que había estado abandonada muchos años y estaba destruida. Nosotras teníamos claro que queríamos un proyecto para generar impacto, que la gente se sienta cómoda, que la pase bien. Por lo que se vino una obra eterna, de dos años. Todo lo que elegimos quedó bellísimo, pero fue muy complejo. Fuimos a por todo. En la recta final el final de obra se iba posponiendo cada vez más, tuve que meterme a trabajar literalmente en la reforma. Muchas cerámicas de la cocina las puse yo. Tengo recuerdo de diciembre del 2023, con un equipo muy cansado, sacando la obra adelante. Allí estaba yo: acompañando, poniendo pastina, motivando y compartiendo asados de obra. Hoy miro para atrás, con la experiencia que tengo hoy, y me doy cuenta que no estábamos del todo preparados, pero era momento de abrir. Siempre estuve bien rodeada. Supe buscar personas que me ayudaran. Creo que es clave juntarse con personas que tengan experiencia en cada área. Al principio tuve muchas dudas, consulté, averigüé, siempre buscando feedback de otras personas vinculadas a la gastronomía... Esos aportes iniciales fueron clave.

¿Cómo describirías la propuesta de Charo?

Charo es un lugar donde vas a sentirte bien. Intento que sea como ir a la casa de un familiar que te quiere, te cocina rico y te cuida desde un lugar que no lo ves, pero está. Nosotros trabajamos con la mejor materia prima posible, no usamos colorantes, la panadería es de masa madre… Es una gastronomía mediterránea casera, con el toque de un equipo de cocineros profesionales a lo que se suma mi mirada como nutricionista.

El espacio es muy cuidado. La cocina está integrada, buscamos la sensación de hogar. Hay clientes que se pasan la tarde entera en Charo. No buscamos rotación, invertimos especialmente en que los mobiliarios sean cómodos. Todo es de Viasono, elegido muy a consciencia para priorizar la comodidad. Es un lugar genuino, para pasar bien, para comer rico, y conectar con personas. A mí me encanta conversar con los clientes. Tengo vínculos muy cercanos con gente que conozco en Charo. 

¿Cómo conviven ambas empresas en Casa Viasono?

A priori podría parecer descolgado: un lugar que vende cosas para el hogar y además hay un restaurante. Cuando uno va a la casa, lo siente. Son dos espacios que comulgan bien.

Un lugar que vende equipamiento, mobiliario y descanso, junto con un restaurante que entiende a la comida como bienestar. 

¿Cómo llega a ti la propuesta de ser jurado de Bake Off Uruguay?

¡No tengo idea! El otro día saludé a una pareja que va muy seguido a Charo y me preguntaron “¿cómo te está yendo en Bake Off?” Supe, en ese momento, que era una persona muy importante y que –junto con otra clienta– habían tenido que ver con mi llegada al programa. Es decir, fueron los propios clientes los que me llevaron ahí, pero lo supe después….

A la semana de cumplir mis 40 años nos llegó un mensaje al celular de Charo queriéndose contactar conmigo. Le pasaron mi teléfono y me cuentan que tenían una propuesta para hacerme. A los pocos días me contactan de Canal 4 para comentarme que estaban buscando jurado para Bake Off y me convocan para una entrevista para ese mismo día. Yo estaba a punto de irme a Bariloche con mi hija, pero me mandé. Tras la reunión, me contactaron desde la productora para un casting. Fue el primer casting en mi vida... no sabía qué hacía ahí. A la vuelta de mi viaje me llamaron del canal para otra entrevista, me habían elegido para ser jurado. Me encantó la idea. Me gusta el formato internacional de Bake Off, creo que pone a la pastelería en el lugar correcto. 

¿Cómo venís transitando el rodaje?

La primera semana de rodaje fue dura. Yo toda mi vida estudié, me da tranquilidad tener sustento académico, pero en Bake Off me exponía a una parte que no domino, que es la comunicación. Tuve muy poco tiempo para prepararme entre que me confirmaron y empezamos a grabar. Busqué coaches de comunicación, Leo Lorenzo fue uno de ellos. Me planteó un ejercicio de improvisación frente a cámara que me ayudó mucho. Luego tuve encuentros con otras personas que me dieron piques de cómo moverme en cámara. Para mí era importante ser, no sentirme otra persona. Realmente mostrarme cómo soy, no ser un personaje.

A medida que fueron pasando las semanas me fui sintiendo cada vez más cómoda. Es un grupo humano muy lindo y está pasando de todo en el programa. Son participantes que tienen muchas ganas de ganar. Es una competencia muy interesante, con famosos de distintos rubros. La combinación de sabores me ha sorprendido un montón, de gente que viene de palos muy distintos… Vi participantes haciendo cosas que, si hubiera sido una prueba para entrar a trabajar en Charo, pediría firmar el contrato ahí mismo. Me resulta muy atractivo. ¡Estoy ansiosa de que puedan ver el programa!

¿Como sos como jurado?

Siempre supe que quería ser yo misma. Hugo Soca es un jurado muy empático, que llega a la gente…digamos que se esperaba, por contraposición, que yo sea “la mala del jurado”, pero siempre tuve claro que no iba a cumplir ese rol. Juzgo realmente el sabor que tengo enfrente, la presentación, el proceso de trabajo, la evolución del participante. Trato de ser una persona justa y hacerle honor a la pastelería. Mi objetivo es que gane el mejor pastelero. 

Ping pong con Leticia Copiz:

  • Un hábito diario: Leer
  • Un condimento: El jengibre 
  • Un artista: Pedro Almodóvar
  • Un escritor: Paul Auster
  • Un sueño por cumplir: Tener un proyecto gastronómico 100 % libre de gluten 

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