Rosácea: cuando el problema no es el ácaro, sino el terreno

(Por la Dra. Florencia Paniego  – Médica dermatóloga MN94.996 IG) Durante años, la rosácea fue abordada como un problema superficial, muchas veces reducido al enrojecimiento o a la presencia del Demodex, un microorganismo que habita naturalmente en la piel. Sin embargo, este enfoque resulta limitado. Hoy sabemos que el verdadero origen del cuadro es más profundo y tiene que ver con el funcionamiento de la glándula sebácea y el terreno biológico en el que se desarrolla.

La piel no es un órgano aislado. Es un sistema complejo, dinámico, que responde de manera constante a estímulos internos y externos. En este contexto, el Demodex no es el enemigo: es parte de la microbiota cutánea. El problema aparece cuando ese equilibrio se rompe.

Ese desequilibrio suele comenzar con una alteración en la glándula sebácea. Bajo determinados estímulos —especialmente hormonales, como el aumento de andrógenos— la glándula se vuelve hiperfuncionante, se engrosa y produce un sebo de características proinflamatorias y prooxidantes. Este cambio en la calidad y cantidad de grasa modifica el ecosistema cutáneo y favorece la inflamación.

Es ahí donde el Demodex encuentra un entorno ideal para proliferar. Su población puede aumentar significativamente, alimentándose de ese exceso de sebo, lo que intensifica aún más el proceso inflamatorio. Se genera entonces un círculo vicioso: más grasa, más inflamación, mayor proliferación del microorganismo y una respuesta vascular visible, como las telangiectasias.

Uno de los errores más frecuentes es centrar el tratamiento únicamente en eliminar el Demodex. Si no se corrige el terreno —es decir, el funcionamiento de la glándula sebácea y el estado inflamatorio de la piel— el problema tiende a reaparecer. No se trata de combatir un “bichito”, sino de entender por qué ese bichito encuentra las condiciones ideales para multiplicarse.

Desde una mirada integrativa, la rosácea debe entenderse como una enfermedad inflamatoria con una fuerte influencia hormonal y, en muchos casos, con manifestaciones sistémicas. No es raro observar su asociación con piel grasa, antecedentes de acné, seborrea o signos de hiperandrogenismo como el hirsutismo. También puede vincularse con blefaritis, rosácea ocular y trastornos inflamatorios intestinales.

En este sentido, el eje intestino–piel cobra cada vez más relevancia. Los desequilibrios en la microbiota intestinal y los procesos de inflamación crónica de bajo grado pueden impactar directamente en la piel, amplificando los síntomas y dificultando su control.

El abordaje, entonces, debe ser integral. No se trata solo de “calmar” la piel, sino de restaurar su funcionalidad: regular la producción sebácea, disminuir la inflamación y fortalecer la barrera cutánea. Cuando esta barrera está alterada, la piel se vuelve más reactiva, pierde su capacidad de defensa y responde de manera exagerada a estímulos térmicos, emocionales o ambientales.

A su vez, el estilo de vida cumple un rol clave. La alimentación, el estrés, el descanso y la actividad física impactan directamente en los procesos inflamatorios del organismo. Una dieta rica en antioxidantes y nutrientes antiinflamatorios, junto con una adecuada gestión emocional, puede marcar una diferencia significativa en la evolución del cuadro.

También es fundamental identificar y evitar factores desencadenantes. El alcohol, las comidas picantes, los cambios bruscos de temperatura y la exposición solar sin protección suelen agravar los síntomas. En particular, el sol actúa como un potente estimulante de la inflamación cutánea, por lo que el uso diario de protector solar es indispensable.

Entender la rosácea desde esta perspectiva no solo mejora el abordaje terapéutico, sino que permite obtener resultados más sostenibles en el tiempo. Porque, en definitiva, cuando el terreno se ordena, la piel responde.

Tu opinión enriquece este artículo:

En primera persona con Nani Kesman

(Por Agustina Amorós) La hija de Kesman, la que trabajó décadas como productora de televisión, la mamá de Franco, la que se reinventó a los 40. Hoy, a sus “casi 50” Nani es yogui, instructora de Ashtanga Vinyasa. Da clases presenciales en Pocitos y Carrasco, y este septiembre nos invita a viajar a Formentera, a conocer un paraíso a través del yoga y el encuentro humano. En InfoStyle te invitamos a inhalar por la nariz y a sumergirte en esta charla profunda con Nani Kesman.

La caída capilar no empieza en el pelo

La caída del pelo dejó de entenderse únicamente como una cuestión estética para convertirse en una consulta médica cada vez más frecuente. Detrás de un cabello debilitado, afinado o con pérdida de densidad, muchas veces existen procesos hormonales, inflamatorios o metabólicos que el cuerpo intenta manifestar a través del cuero cabelludo.

Kika Vargas volvió a Bogotá Fashion Week y convirtió la pasarela en una obra de arte contemporánea

Bogotá volvió a vestirse de autor. Y no podía haber mejor forma de inaugurar una nueva edición de Bogotá Fashion Week que con el regreso de Kika Vargas, una de las diseñadoras latinoamericanas que mejor entendió cómo convertir la artesanía en lujo contemporáneo sin perder identidad. Diez años después de su última participación en la plataforma, la diseñadora colombiana volvió a la pasarela con SS/Resort 27, una colección que se movió entre la teatralidad, la nostalgia y una sofisticación casi escultórica.

La colección más humana de Bogotá Fashion Week llevó la firma de Lyenzo

En una Bogotá Fashion Week atravesada por el espectáculo, las estrategias comerciales y el exceso visual, hubo una colección que logró algo mucho más difícil: emocionar. Y sí, tenemos que decirlo. El desfile de Lyenzo fue el favorito de InfoStyle. No solo por la estética impecable o por el trabajo artesanal —que fue extraordinario— sino porque pocas veces una pasarela logra sentirse tan íntima, tan vulnerable y tan honestamente humana.

Bogotá Fashion Week o cómo Colombia se convirtió en el nuevo hotspot fashion de Latinoamérica

Bogotá tiene algo que está pasando. Se siente en las calles, en la energía de su gente, en los cafés llenos después de las seis de la tarde y, sobre todo, en la manera en la que la moda hoy atraviesa la ciudad. Esta semana, Bogotá Fashion Week terminó de confirmar lo que muchos ya venían diciendo en voz baja: Colombia está viviendo uno de los momentos más interesantes de su historia fashion.