¡Prepárense para dar la bienvenida a una nueva estrella en el firmamento del cuidado personal y la belleza!

Es hora de destapar el champán y descorchar la emoción porque Luli Fernández, esa diosa argentina que todos amamos, ha lanzado oficialmente su propia marca de skincare, makeup y self-care. ¡Sí, lo escuchaste bien!

Bautizada con el elegante nombre de "Classy", que significa "clase" en francés, esta marca lleva el sello distintivo de su creadora: sofisticación, estilo y, por supuesto, muchísima clase. ¿Y qué mejor manera de reflejar que con una paleta de colores que evoca la elegancia atemporal? ¡Pantone 4735 beige, Pantone 5545 verde y Pantone 7633 rosa viejo son los tonos que marcan la pauta!

Pero espera, ¡la diversión no termina ahí! Con su tienda online ya en funcionamiento en www.classy.com.ar, Classy promete ser el destino de belleza más codiciado del momento. Desde los productos de cuidado de la piel que miman tu cutis hasta el maquillaje que te hará brillar como una estrella de cine, todo está aquí, diseñado con amor y cuidado por Luli y su equipo.

Entonces, ¿qué estás esperando? ¡Corre, no camines, a tu navegador más cercano y asegúrate de ser uno de los primeros en poner tus manos en estos productos increíbles! Pero cuidado, el stock se agotará más rápido que un desfile de moda de alta costura. ¡No te pierdas la oportunidad de ser parte de la revolución Classy!

En primera persona con Margo Baridon

(Por Agustina Amorós) Si nombramos moda uruguaya y piezas con volados, no hace falta decir más, hablamos de Margo Baridon. Su marca homónima viene construyendo una marcada identidad, sin dejar de innovar en cada colección. Su doble formación –en diseño de modas y administración–, la vuelve una de las diseñadoras más consolidadas en la moda local, aunque su diseño mira más allá de fronteras. En el día de su cumpleaños, estrenando año nuevo, Margo Baridon se sienta de sobremesa de verano para conversar con InfoStyle. 

Las tres tendencias de viaje que marcarán 2026

Por años, viajar fue sinónimo de correr: checklists, escalas imposibles, fotos para probar que estuvimos ahí. Pero algo empezó a cambiar. Y en 2026, esa transformación se vuelve tendencia. El nuevo lujo no grita, no acelera y no necesariamente brilla: se desliza sobre rieles, se esconde en un pasillo de supermercado o flota, silencioso, en mar abierto. Viajar vuelve a ser una experiencia sensorial, emocional y —sobre todo— humana.