Ali Hazelwood cultiva, además, cierto misterio alrededor de su vida privada. Es un seudónimo, no revela su edad exacta —prefiere ubicarse simplemente “en sus 30”— y mantiene a su marido lejos de la exposición pública. Lo que sí sabemos dibuja un personaje casi tan encantador como sus protagonistas: vive con tres gatos, hace crochet, ama los dulces, maratonea series y todavía frecuenta AO3, el universo del fanfiction del que surgió como escritora. Su marido, un apasionado de los videojuegos, incluso terminó convirtiéndose indirectamente en material creativo para una de sus historias.
Una científica entra a un laboratorio. Tiene un doctorado por terminar, experimentos que no funcionan, colegas competitivos y probablemente muy poco tiempo para dormir. Entonces aparece él: brillante, intimidante, emocionalmente complicado y, casi siempre, bastante más alto de lo necesario.
Bienvenidos al universo de Ali Hazelwood. La escritora detrás de The Love Hypothesis encontró una fórmula que parecía improbable hasta que ella la convirtió en best seller: rom-coms ambientadas entre laboratorios, universidades y mujeres STEM, con altas dosis de tensión romántica, humor y algunos de los tropes favoritos de una generación criada entre fanfiction, BookTok y maratones de series.
Hazelwood nació y creció en Italia, vivió en Japón y Alemania y finalmente se instaló en Estados Unidos para realizar un doctorado en neurociencia. Antes de dedicarse por completo a la literatura fue profesora universitaria y trabajó en investigación vinculada a la neurociencia cognitiva. En 2022 dejó la academia para escribir full time.
Su historia profesional podría ser el argumento de uno de sus propios libros. Solo que, en su caso, el plot twist ocurrió fuera del laboratorio.
Antes de las listas de más vendidos y las adaptaciones cinematográficas estuvo internet.
The Love Hypothesis, la novela que lanzó a Hazelwood al fenómeno global en 2021, nació años antes como un fanfiction inspirado en Rey y Kylo Ren, de Star Wars, publicado online bajo el título Head Over Feet.
La historia evolucionó, eliminó sus referencias directas al universo galáctico y sus protagonistas se transformaron en Olive Smith y Adam Carlsen: una estudiante de doctorado y un profesor que comienzan una relación falsa que, como cualquier lectora de romance puede anticipar, se complica bastante rápido.
El resultado fue The Love Hypothesis, un éxito que permaneció durante más de 40 semanas en la lista de best sellers de The New York Times.
Y también la confirmación de algo que internet ya sabía: el fanfiction puede ser una poderosa incubadora de la cultura pop mainstream.
La autora que hizo sexy al laboratorio. Parte del magnetismo de Hazelwood está en haber encontrado un territorio reconocible como propio
Sus protagonistas no esperan ser rescatadas. Son doctorandas, ingenieras, investigadoras, físicas o mujeres extremadamente buenas en disciplinas históricamente dominadas por hombres. Pueden resolver problemas científicos complejos mientras intentan descifrar algo bastante menos exacto: sus propias relaciones. Hazelwood convirtió ese universo en su firma.
La ciencia no funciona simplemente como una escenografía estética. Su propia experiencia académica atraviesa las historias y le permite escribir sobre competencia, síndrome del impostor, desigualdades de género y las dinámicas de poder dentro del mundo universitario sin abandonar los códigos deliciosamente adictivos de una rom-com.
Hay fake dating. Enemies to lovers. Slow burn. Forbidden romance. Hombres aparentemente inaccesibles. Mujeres inteligentes. Muchísima tensión. La fórmula es reconocible. Y precisamente ahí está parte de su encanto.
Lo que pudo haber sido el éxito de un solo libro terminó convirtiéndose en un universo editorial.
Después llegaron títulos como Love on the Brain, Love, Theoretically y Check & Mate, su primera novela young adult. Más tarde, Hazelwood salió parcialmente del laboratorio para entrar en terrenos inesperados con Bride, su incursión en el romance paranormal.
Luego continuaron Not in Love, Deep End, Problematic Summer Romance y Mate, confirmando que su audiencia estaba dispuesta a acompañarla más allá del romance académico.
Hazelwood es hoy autora #1 de The New York Times, pero conserva una identidad sorprendentemente cercana al ecosistema digital del que surgió: en su propia biografía cuenta que todavía pasa tiempo en AO3, además de tejer crochet, mirar ciencia ficción y convivir con sus tres gatos. Muy Gen Z energy, aunque ella sea millennial.
El siguiente capítulo era casi inevitable. The Love Hypothesis ya dio el salto a la pantalla con Lili Reinhart como Olive y Tom Bateman como Adam, llevando uno de los romances más reconocibles de la literatura viral contemporánea al lenguaje de la rom-com.
El movimiento confirma algo más grande que el éxito individual de Hazelwood: las historias que primero conquistaron comunidades digitales de lectoras se transformaron en una cantera cada vez más relevante para la industria audiovisual.
Ali Hazelwood entendió que una nueva generación de lectoras no quería elegir entre inteligencia y deseo, ambición profesional y vulnerabilidad, ciencia y romance. Quería todo.
Ella simplemente escribió la hipótesis. Millones de lectoras se encargaron de demostrarla.