Lacoste Sunset Privée: códigos de estilo y l’art de vivre en clave José Ignacio

Lacoste entiende algo esencial: el verdadero lujo no se grita, se reconoce. Y en pleno verano uruguayo, la maison francesa tradujo su ADN en un Sunset Privée donde cada detalle habló el lenguaje del estilo, ese que combina savoir-faire, naturalidad y una elegancia que fluye sin esfuerzo.

El jueves 8 de enero, Bolazo + Caradonti + Romero, sobre Av. Los Cisnes 16, se convirtió en el punto de encuentro de una tribu que domina el arte del chic décontracté. El dress code no fue anunciado, pero sí entendido: siluetas relajadas, tejidos livianos, polos impecables, vestidos fluidos, tonos neutros y blancos rotos que dialogaron con el paisaje. El cocodrilo, discreto pero presente, apareció como un guiño de pertenencia.

Desde las 19:30, el atardecer marcó el ritmo. Copas de Pinot Rosé de Bodega Oceánica José Ignacio acompañaron la escena mientras la música de DJ Cam Gadola creó una atmósfera precisa, casi cinematográfica, donde el tiempo parecía desacelerarse. Un sunset pensado para mirar, observar y dejarse ver —sin pose, sin artificio.

La actitud fue clara: élégance sans effort. Conversaciones largas, risas suaves, gestos medidos. Porque en este encuentro, el estilo no estuvo solo en los looks, sino en la forma de habitar el espacio. El catering de Alison Cakes sumó el toque final, delicado y estético, en perfecta sintonía con el espíritu del evento: placer, equilibrio y belleza funcional.

Más que una celebración, Lacoste Sunset Privée fue una lección silenciosa de moda y lifestyle. Un manifiesto de verano donde José Ignacio se convirtió, por unas horas, en una extensión natural de ese universo francés que entiende que vestir bien también es una actitud. Un moment suspendu, donde el lujo fue, simplemente, sentirse bien.

📍Locales Lacoste en Uruguay:
🐊Punta Carretas Shopping, 
🐊Punta Shopping 
🐊Carrasco (Avenida Arocena 1568)

En primera con Florencia Sosa

(Por Agustina Amorós) Empresaria e inversora catamarqueña, tenía 26 años cuando la muerte de su padre la puso al frente del Grupo ECA –un servicio privado de emergencias médicas y prepaga– y de la cadena Minerva Farmacias, líderes en Catamarca. Una década después, con una carrera consolidada en negocios y una vida nómade como influencer, Florencia Sosa (34) decidió parar. Se instaló en Londres, se alejó de los medios y de las redes sociales y se adentró en una necesaria pausa introspectiva para preguntarse cómo quiere vivir —y hacer negocios— de aquí en más. En su primera entrevista en profundidad del último año, ya no escuchamos la voz de una joven catamarqueña que tomó el legado de su familia, sino la de una empresaria argentina ocupada en cuidar su salud mental mientras expande sus negocios a nivel global.