El diseño como lenguaje: Natalia Antolín en los InfoStyle Awards

En la primera edición de los InfoStyle Awards,  hubo un momento en que la moda se volvió conversación. Entre risas, y miradas curiosas, Agustina Amorós dio la bienvenida a una invitada muy especial: Natalia Antolín, la diseñadora argentina que desde hace más de dos décadas viste la feminidad con una impronta única, romántica y audaz.

Desde el escenario, ambas compartieron una charla íntima sobre diseño, tendencias y conexión regional, donde Natalia —cercana, elegante y siempre apasionada— habló de la moda como lenguaje y como emoción.

“La moda tiene que conmover”, dijo, con esa mezcla de dulzura y determinación que la caracteriza. “Una prenda puede transformar el ánimo de una mujer, y cuando eso sucede, el diseño cobra sentido”.

Con una carrera consolidada en Argentina y un vínculo cada vez más fuerte con Uruguay, Antolín se ha convertido en sinónimo de estilo personal y coherencia creativa. Su marca, Antolín, combina lo sensual con lo poético, lo contemporáneo con lo artesanal, y lo hace desde una mirada femenina que no busca agradar, sino empoderar.

Durante la conversación, reflexionó también sobre su relación con el diseño uruguayo, al que definió como “auténtico, sensible y muy conectado con la identidad local”. Contó que cada vez que visita Montevideo, se siente en casa, y que valora profundamente el talento emergente del país y la manera en que las nuevas generaciones interpretan la moda desde la sustentabilidad y el propósito.

Su paso por los InfoStyle Awards dejó más que frases inspiradoras: dejó una energía de esas que se sienten, un recordatorio de que la moda no es solo vestir, sino contar quiénes somos, cómo soñamos y hacia dónde queremos ir.

En una noche en la que celebramos a “los que dejan huella al andar”, Natalia Antolín fue la voz que nos recordó que el diseño también puede ser una forma de amor: hacia el oficio, hacia las mujeres y hacia la belleza de lo cotidiano.

En primera con Florencia Sosa

(Por Agustina Amorós) Empresaria e inversora catamarqueña, tenía 26 años cuando la muerte de su padre la puso al frente del Grupo ECA –un servicio privado de emergencias médicas y prepaga– y de la cadena Minerva Farmacias, líderes en Catamarca. Una década después, con una carrera consolidada en negocios y una vida nómade como influencer, Florencia Sosa (34) decidió parar. Se instaló en Londres, se alejó de los medios y de las redes sociales y se adentró en una necesaria pausa introspectiva para preguntarse cómo quiere vivir —y hacer negocios— de aquí en más. En su primera entrevista en profundidad del último año, ya no escuchamos la voz de una joven catamarqueña que tomó el legado de su familia, sino la de una empresaria argentina ocupada en cuidar su salud mental mientras expande sus negocios a nivel global.